La confirmación de que el exsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, no sería nominado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para ocupar la presidencia del Banco de México a partir de 2022, desconcertó a más de uno, luego de que el mandatario había decidido anticipar el nombramiento para dar certidumbre a los mercados.
El rumor comenzó a tomar fuerza desde finales de octubre. Sin embargo, no fue sino hasta esta misma semana, que se confirmó la noticia, luego de que un documento reveló que habían detenido el nombramiento y posteriormente, Herrera salió a dar su versión de los hechos.
“Quisiera confirmar que efectivamente el presidente me informó hace una semana que había decidido reconsiderar mi nombramiento al frente del Banco de México”, señaló Herrera en un mensaje publicado en Twitter el 23 de noviembre.
Unas horas más tarde, al día siguiente, 24 de noviembre, el presidente López Obrador dio a conocer que la subsecretaria de Egresos, Victoria Rodríguez Ceja, sería su propuesta para ocupar la presidencia el Banco de México, en lugar de Herrera. La noticia tomó por sorpresa a los analistas, ya que nadie vaticinó que la funcionaria ocuparía un cargo tan importante para la estabilidad macroeconómica del país.
En su conferencia matutina, López Obrador señaló que el nombramiento se dio por razones de género.
“Queremos que participen mujeres, que se lleve a cabo este cambio reconociendo el trabajo que ha hecho la subsecretaria de Egresos, que ha estado actuando muy bien, con un desempeño ejemplar. Es la encargada del manejo de las inversiones públicas y ha actuado con mucha responsabilidad para no gastar por gastar. A ella se debe el que tengamos estabilidad financiera, el que no se haya recurrido a deuda adicional. Es una muy buena servidora pública, por primera vez va a estar encabezando el Banco de México una mujer”, dijo López Obrador.
Horas más tarde, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, apareció en un video respaldando a Rodríguez Ceja para dar un mensaje conjunto tras la nominación.
“Mi compromiso es el combate a la inflación, no tocar las reservas internacionales, cumplir con la autonomía del Banco de México”, dijo Rodríguez Ceja.
El anuncio del cambio de decisión llega en un momento particularmente complicado, en medio de un repunte sostenido de la inflación, en medio de una crisis inflacionaria global, como parte de los efectos de la pandemia. De ahí que la versión de López Obrador, de que el nombramiento se dio para impulsar a una mujer al frente del banco central, resulte poco creíble o al menos, una versión incompleta de la historia.
¿Qué ocurrió entonces? Una breve cronología de los hechos puede arrojar algunas luces.
El 9 de junio, el presidente López Obrador anunció que Herrera iría a Banxico, y que Ramírez de la O ocuparía su lugar al frente de Hacienda. El 16 de julio, Ramírez de la O asumió el cargo.
Exactamente un mes después, el 16 de agosto, a través del oficio CP2R3A.-1757, el presidente del Senado, Eduardo Ramírez Aguilar, comunicó a la senadora panista Kenia López Rabadán, presidenta de la Tercera Comisión, que se retiraba la designación de Herrera “para efectos de engrosar el expediente”. El nombramiento de Herrera se envió a la congeladora, sin que quedara claro el por qué. Para mediados de noviembre, las especulaciones en la prensa sonaban con fuerza.
Al juzgar por los hechos, queda claro que Ramírez de la O jugó un papel crucial en el cambio de decisión del presidente López Obrador para sacar de la jugada a Herrera. ¿Ramírez de la O se enteró de algún movimiento de Herrera que inquietó a López Obrador, o simplemente se trató de grilla política? Es la pregunta que ronda en el aire y para la cual no existe todavía una respuesta concluyente.
A partir del derrumbe de Herrera, se desataron todo tipo de versiones. Algunas de ellas, no confirmadas, hablan sobre supuestas maniobras desde su cargo en la Secretaría de Hacienda para favorecer a un grupo privado. Hasta el momento, no hay suficientes elementos para darle sustento a dichas acusaciones.
Otras versiones, apuntan a que López Obrador se molestó con Herrera por asignarle más recursos de los acordados a entidades como Nuevo León (9%) y Jalisco (4.5%), dos entidades sobre las cuales el presidente puso la mira dentro de su estrategia para las campañas intermedias de 2021. En ambas entidades, la 4T sufrió derrotas considerables. Esta versión podría explicar cómo es que mandaron a la congeladora a Herrera, y coincide con otras versiones donde fuentes al interior del gobierno federal han resaltado palabras como “lealtad” y “compromiso” a la hora de explicar el derrumbe de Herrera.
Otros mencionan que la gota que derramó el vaso fue un decreto de cambios profundos al Sistema de Aduanas que publicó Herrera en su último día al frente de Hacienda. Algo que no sería visto con buenos ojos en Palacio Nacional.
De este modo, es posible que la caída de Herrera no obedeciera a un único factor, sino un cúmulo de circunstancias. Para nadie es un secreto, que Herrera y López Obrador tuvieron encontronazos públicos y privados respecto a decisiones y visiones de política hacendaria. Sin embargo, tal parece que el trasfondo real de la decisión, podría ser el pleito político entre el equipo de Ramírez de la O y el de Herrera, incluyendo la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, cuyo titular, José Pablo Graf, fue destituido en octubre pasado y sustituido por Jesús de la Fuente.
Quizá en un futuro no muy lejano, podrán salir más luces de lo que ocurrió entre julio y agosto pasado, cuando se decidió tumbar a Herrera para el Banco de México.


