El relevo en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) marca un punto de inflexión en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con la salida de Julio Berdegué Sacristán el pasado 1 de mayo de 2026 y el nombramiento de Columba López Gutiérrez, el campo mexicano transita de una etapa de diseño técnico y diplomacia hacia una de operación territorial y consolidación de programas.
Desde que la mandataria federal lo eligió para encabezar la institución, Julio Berdegué aseguró que su administración en AGRICULTURA se regiría bajo tres grandes objetivos fundamentales. El primero de ellos se centró en el bienestar de las personas que trabajan en el campo, la pesca o la acuacultura, con la meta ambiciosa de erradicar la pobreza extrema y reducirla a menos del 2 por ciento, siguiendo las directrices de la doctora Claudia Sheinbaum.
El segundo eje fue la gestión del agua, considerando que la agricultura utiliza el 75 por ciento del recurso en México y que aproximadamente la mitad se desperdicia; ante esto, Berdegué destacó la necesidad de mejorar la eficiencia para liberar recursos hacia el consumo humano, el desarrollo económico y el nearshoring.

El tercer objetivo fue la producción, manteniendo un crecimiento tanto para el consumo interno como para la exportación, reconociendo a México como el noveno productor mundial y una potencia alimentaria, aunque admitiendo la existencia de rubros con áreas de oportunidad.
Construcción de acuerdos, el legado de Berdegué
En el ámbito técnico y ambiental, Berdegué mantuvo una postura firme en contra del maíz transgénico y del uso de glifosato, priorizando la estabilidad de la producción y la defensa del maíz nativo. Uno de los momentos más destacados de su gestión ocurrió en la madrugada del 29 de octubre de 2025, cuando alcanzó acuerdos con liderazgos locales de productores de maíz tras una larga negociación.
En dicho encuentro se estableció un apoyo de 950 pesos por tonelada del grano para beneficiar directamente a 90 mil productores. Asimismo, se anunció la ampliación del programa Cosechando Soberanía para pequeños y medianos cultivadores, ofreciendo créditos con una tasa de interés preferencial del 8.5 por ciento anual, cifra que representa menos de la mitad de lo que cobraría cualquier institución financiera tradicional.
Este acuerdo con los maiceros incluyó la definición de precios de referencia previos a la siembra, acuerdos directos de comercialización, reglas públicas y acceso a información oficial. Berdegué subrayó que se daría prioridad a la cosecha nacional y logró el compromiso de los líderes locales para liberar los cortes de carretera que afectaban la distribución.
Como parte de esta estrategia de largo plazo, se anunció la creación del Sistema Mexicano de Ordenamiento de Mercado y Comercialización para definir los precios de referencia del maíz, asegurando que el programa de créditos y seguros, antes restringido a derechohabientes de programas del Bienestar, se extendiera a los productores de maíz para fortalecer la soberanía alimentaria.
Diplomacia agrícola y el frente sanitario contra el gusano barrenador
En el plano internacional, el exsecretario fue responsable de negociaciones clave con su homóloga estadounidense, Brooke Rollins. En una reunión celebrada en Washington, se alcanzaron acuerdos para garantizar las exportaciones de tomate mexicano, argumentando que la hortaliza nacional no tiene sustituto por su alta calidad y volumen.

Paralelamente, Berdegué impulsó el sector ganadero, el cual mantuvo un crecimiento sostenido para acompañar la demanda de proteína animal, que representa el 37 por ciento de la dieta de las familias mexicanas. Según el funcionario, este incremento en el consumo de carne, huevo y leche es un indicador de mayor bienestar, mejores ingresos y una reducción de la pobreza en el país.
Finalmente, la administración de Berdegué tuvo que enfrentar desafíos sanitarios críticos, como la presencia de la plaga del gusano barrenador. Para combatir este brote y evitar restricciones comerciales por parte de Estados Unidos, el secretario supervisó la implementación de plantas modulares móviles y la liberación de 100 millones de moscas estériles.
Columba López, la primera mujer al frente de la política agrícola del país
A pesar de los avances, la nueva titular, la ingeniera agrónoma Columba Jazmín López Guiterrez, quién marca un hito histórico, al convertirse en la primera mujer encargada de conducir la política agrícola de México, recibe una agenda con temas críticos que no admiten demora como la negociación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el reclamo de grandes productores y la crisis hídrica de ciertas regiones.
López Gutiérrez aporta un perfil técnico y académico respaldado por más de tres décadas de trayectoria especializada en agroecología. Su ascenso a la Secretaría ocurre tras un paso estratégico por la Secretaría de Bienestar, donde desde marzo de 2025 se desempeñó como subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural.

Previamente, dentro de la estructura de AGRICULTURA, la funcionaria acumuló experiencia operativa al fungir como coordinadora general de Bienestar en el Campo y titular de la coordinación de Operación Territorial, cargos que le permitieron un contacto directo con las necesidades del sector rural a nivel nacional.
Debido a esto, el perfil de López Gutiérrez sugiere un giro hacia la territorialidad apegada a la visión de menos escritorio y más trabajo directo con los ejidatarios. Debido a su especialidad en agroecología, también es posible una transición más contundente hacia fertilizantes orgánicos y prácticas sustentables.
Cabe señalar que, en lo que compete al tratado comercial con Canadá y Estados Unidos, Berdegué no se va del todo; coordinará la defensa del campo en la revisión del T-MEC. Sin embargo, la Secretaría deberá operar las políticas que demuestren que México puede ser autosuficiente sin violar tratados, especialmente en el sector cárnico y de granos.
También existe una tensión latente con los productores comerciales del norte del país, puntualmente en estados como en Sinaloa, quienes critican que el 90 por ciento del presupuesto se enfoque en pequeños productores. El reto es integrar a la agricultura comercial en la estrategia nacional sin descuidar el bienestar social.
Respecto a la gestión del agua, aunque se dejó el plan, la ejecución de la infraestructura hídrica es urgente. El ciclo agrícola Primavera-Verano 2026 ya muestra disparidades; por ejemplo, en el Valle de Mexicali el avance de siembra es del 51.4 por ciento, pero la presión por la sequía sigue siendo el principal enemigo de la rentabilidad.
La trayectoria de López Guitierrez en la gestión de recursos naturales y programas sociales perfila su gestión hacia una continuidad con enfoque territorial, buscando consolidar los proyectos de bienestar en el campo iniciados en la presente administración.


