- La Bahía de Ohuira forma parte de un sistema lagunar reconocido por su biodiversidad y constituye un espacio de reproducción para diversas especies marinas
Miles de personas, en su mayoría integrantes del pueblo mayo-yoreme, participaron este fin de semana en una movilización de Los Mochis a Topolobampo para exigir la cancelación definitiva de la planta de amoniaco que se construye en las inmediaciones de la Bahía de Ohuira, al norte de Sinaloa. Los manifestantes realizaron una clausura simbólica del proyecto y solicitaron al gobierno federal que la instalación sea reubicada fuera de una zona considerada de alto valor ecológico.
La protesta reunió a habitantes de comunidades pesqueras, organizaciones ambientales y ciudadanos de distintas regiones del estado. Durante la marcha, los participantes expresaron su preocupación por los posibles impactos que podría generar la operación de la planta sobre los ecosistemas costeros y las actividades económicas ligadas a la pesca. Entre los señalamientos destacan riesgos asociados al manejo de sustancias químicas, alteraciones en los cuerpos de agua y afectaciones a especies que habitan en la bahía.
La Bahía de Ohuira forma parte de un sistema lagunar reconocido por su biodiversidad y constituye un espacio de reproducción para diversas especies marinas. Organizaciones civiles han advertido que el proyecto industrial se ubica en una zona cercana a manglares y áreas utilizadas por aves migratorias, tortugas y mamíferos marinos. En los últimos años, el caso ha derivado en procesos judiciales, consultas indígenas y acciones de protesta tanto en México como en el extranjero.
El conflicto también ha adquirido dimensión internacional debido a la participación de capital extranjero en el financiamiento de la obra. Diversos colectivos han promovido campañas de oposición y han solicitado a instituciones financieras europeas revisar su respaldo al proyecto. De acuerdo con reportes recientes, más de 135 mil personas han respaldado peticiones para detener la construcción, mientras organizaciones indígenas mantienen una estrategia de movilización permanente.
La controversia ocurre en un contexto global marcado por debates sobre la protección ambiental. En contraste con los reclamos de las comunidades sinaloenses, la administración de Donald Trump ha sido objeto de críticas por flexibilizar regulaciones ambientales y favorecer proyectos energéticos e industriales cuestionados por organizaciones ecologistas, decisiones que han generado controversias sobre los alcances de la protección de ecosistemas sensibles en distintas regiones. Mientras tanto, en Topolobampo, las comunidades indígenas reiteraron que continuarán las acciones para impedir la entrada en operación de la planta.


