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Construirán presa en una zona de Guanajuato contaminada de arsénico

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Yann René Ramos Arroyo, doctor en ciencias de la tierra e investigador de la Universidad de Guanajuato (UG), denunció que la presa La Tranquilidad será construida en una zona donde cinco minas abandonadas han drenado durante dos siglos agua con arsénico.

La presa tiene el objetivo de proporcionar agua a 60 por ciento de los 75 mil habitantes de la capital de Guanajuato y el municipio de Xichú, líquido que además de estar contaminado de arsénico tiene otros residuos metalúrgicos, recalcó el especialista.

Agregó para La Jornada que consumir agua y comida con arsénico durante un tiempo ocasiona cáncer,  enfermedades cardiovasculares, diabetes,  lesiones cutáneas, entre otras, por lo que construir dicha presa en la  zona baja de la sierra de Santa Rosa sólo propiciará daños a la sociedad, ya que el líquido que le llegará de las presas La Esperanza, La Soledad y Burrones está contaminado.

Por su parte el clérigo, Juan Carlos Zesati, miembro de la Diócesis de Celaya, en Guanajuato, denunció ateriormente  en entrevista con Revolución TRESPUNTOCERO que al menos 40 mil personas que habitan en la zona norte y noroeste de la entidad, consumen agua envenenada con arsénico y cloruro, mientras que las autoridades que conocen la problemática no han hecho nada.

Algunas presas construidas desde hace 400 años como lo es Burrones, la cual se edificó para moler mineral, tienen hierro, manganeso, sulfatos y arsénico en el agua desde hace doscientos años.

Desde 2014 la UG informó al sistema municipal de aguas sobre los riegos de recibir agua con arsénico, por lo que propuso elaborar estrategia hidráulica.

Para el especialista lo idóneo sería crear la presa en otro lado como en El Rodeo, por la comunidad de El Chapín; además de instalar la presa La Tranquilidad el órgano municipal debe garantizar que el agua no tendrá arsénico, hierro, manganeso y sulfatos tras procesos de potabilización.

El proceso para potabilizar el agua con presencia de metales pesados son la  coagulación química y la electrofloculación, los cuales son muy caros, y los cuales deben depender de un laboratorio que no dependa del gobierno y esté avalado por la EMA (Entidad Mexicana de Acreditación), declaró el ecologista Carlos Álvarez Flores.

La licitación de la presa La Tranquilidad ser hará el primer semestre de 2017,  costará 280 millones de pesos y será construida en el municipio de Xichú que colinda con Querétaro y San Luis Potosí.

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