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Crimen vuelve a golpear al deporte: sicarios asesinan a portero juvenil del Veracruz

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Enrique Alvarado / @kikin_agz

(17 de marzo, 2014).- En Veracruz no sólo se asesinan reporteros, ahora Alan Quevedo, portero de la filial Sub-17 de los Tiburones Rojos de dicho estado, fue ultimado la madrugada del domingo junto a su amigo, el taekwondoín Miguel Eliacim Caldelas Morales, por un grupo de sicarios.

De acuerdo a las versiones familiares, los jóvenes fueron ejecutados en el fraccionamiento Arboledas San Ramón, ubicado en el municipio de Medellín de Bravo, zona colindante con el puerto de Veracruz, cuando negociaban el pago por el rescate del hermano del portero, quien se encuentra en calidad de desaparecido.

De acuerdo con el portal veracruzano ladoce.com.mx, esa misma madrugada elementos de la Secretaria de Seguridad Pública del estado (SSP), protagonizaron un tiroteo en el mismo fraccionamiento y después arribaron al lugar de los hechos, ya cuando ambos se encontraban tendidos y sin signos vitales. Hasta el momento la dependencia no se ha pronunciado el respecto.

Como portero de los Tiburones Rojos de Veracruz Alan Quevedo, actuó en un torneo nacional de fuerzas básicas, realizado en Pachuca, Hidalgo. En dicha competencia, el jarocho de 16 años sobresalió por sus atajadas y fue reconocido por los organizadores de la justa infantil, nombrándolo promesa del balompié con una placa distintiva.

Después de dicha participación, Quevedo se concentró ocasionalmente con el equipo Sub-17, con la esperanza de recibir una oportunidad en primera división. La noticia de su muerte causó eco en el seno del equipo filial, donde el juvenil arquero convivió en las últimas semanas.

Por su parte, Miguel Eliacim Caldelas se desempeñaba como microempresario en el ramo de los transportes, y hace algunos años representó al estado gracias a su buen desempeño en el taekwondo.

No es la primera vez que los deportes son trastocados por la inseguridad del país, para el recuerdo queda el balazo que el narcotraficante José Jorge Balderas Garza “El JJ” le propinó al entonces delantero del América, Salvador Cabañas en la cabeza, luego de una discusión en los sanitarios del centro nocturno Bar-Bar en enero de 2010.

Un año después, en agosto de 2011 se registró un tiroteo en las inmediaciones del estadio Territorio Santos Modelo, cuando se desarrollaba el juego entre Santos Laguna y Monarcas Morelia, lo que ocasionó que los más de 20 mil asistentes vivieran minutos de pánico e incluso alguno tuvieran que saltar a la cancha. En aquel momento las autoridades adjudicaron los balazos a una riña entre sicarios de la zona.

La semana pasada el gobernador del estado, el priista Javier Duarte se regodeó ante unos invitados brasileños cuando anunció que en Veracruz los secuestros, balaceras y extorsiones eran cosa del pasado, pero el gusto le duró poco, ya que apenas ayer  se registraron dos enfrentamientos en Arboledas San Ramón y en la delegación este de Xalapa, donde se reportaron más de cuatro muertos y heridos.

Hoy por la mañana, el gobernador presumió que de acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), su estado presenta una reducción considerable en delincuencia, a pesar de que vecinos de los fraccionamientos populares de Río Medio y El Coyol se quejaron del crecimiento de delitos del fuero común, entre los que figuran robos a casa habitación, asaltos a mano armada y “cristalazos” en automóviles.

La noche de ayer, Lorenzo Velázquez Reyes, alcalde de Hueyapan de Ocampo fue balaceado por un comando armado situación que lo envió a un hospital de la localidad, donde se encuentra internado. Dicha situación contradice aún más el discurso oficial de Duarte y su empecinamiento en mostrar un Veracruz sin violencia.

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