El caso de Jerome Murdough, quien había servido en la Marina estadunidense, pero con problemas mentales y en la pobreza fue detenido, y posteriormente murió, es el claro ejemplo del “cruel, degradante e inhumano” trato que los pobres en Estados Unidos reciben, señaló Naciones Unidas, que en su más reciente informe sobre derechos humanos, los acusa por “violar las normas internacionales” en la materia.
En marzo pasado, el ex marino Murdough fue detenido por violación a la propiedad privada, luego de que una noche fría se recostara en unas escaleras techadas de una residencia en el barrio de Harlem, al norte de Manhattan en Nueva York. Posteriormente, fue hallado sin vida al interior de su celda en la prisión Rikers Island, debido a la alta temperatura provocada por equipos de calefacción en mal estado.
La muerte del indigente estadunidense, “no es un caso aislado”, denunciaron un grupo de activistas a favor de los derechos de los reclusos que padecen enfermedades mentales, en la Gran Manzana, quienes también señalaron que el sistema de justicia norteamericano presenta errores.
“Estoy simplemente perplejo por la idea de que las personas puedan estar sin refugio en un país, y luego ser tratadas como criminales por estar sin techo”, manifestó Sir Nigel Rodley, presidente del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de presentar en Ginebra, Suiza una evaluación del problema que padece EE. UU.
El Comité instó al gobierno de Barack Obama a derogar las legislaciones que criminalizan en los niveles locales y estatales a ciudadanos en situación de calle, y que por el contrario se enfoque en solucionar dicha situación, con base en las normas internacionales de derechos humanos que fueron ratificadas por su país.


