El domingo 22 de febrero, la zona serrana de Jalisco no solo fue testigo de un operativo sin precedentes; fue el epicentro de un terremoto informativo. Tras confirmarse la muerte de “El Mencho”, las redes sociales se convirtieron en un campo de batalla de datos falsos, videos de años anteriores y alertas de tomas aeroportuarias inexistentes.
Mientras en distintos estados de la República se reportaban bloqueos y se esperaban actualizaciones oficiales sobre la operación que condujo a la caída del capo, millones de mexicanos eran testigos de una realidad alterna, la del pánico inducido.
Entre este tipo de publicaciones se encuentra una imagen que muestra un avión en llamas, difundida junto a mensajes que aseguraban que miembros del crimen organizado habían tomado el control del Aeropuerto Internacional de Guadalajara en represalia por el asesinato del narcotraficante de 59 años.
Si bien periodistas y distintos medios de comunicación desmintieron dichas imagines y el propio aeropuerto aclaró que no se había presentado violencia al interior de sus instalaciones, millones de usuarios con gran alcance replicaron la noticia e incluso utilizaron términos como “narcoterrorsimo” o “toma de rehenes”.
¿A quién beneficia el caos? El mercado del miedo
Académicos de la universidad de Sevilla han identificado que internet y plataformas digitales como Facebook o Twitter se han convertido en un escenario de disputa y lucha ideológica donde el rumor, el bulo, la mentira y la falsedad se han convertido en un ingrediente esencial.
Autoridades desmienten rumores sobre ataques y tomas tras captura de “El Mencho”
Al respecto, durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que existen campañas de grupos y medios ligados a las derechas nacional e internacional que intentan crear una mala imagen del gobierno de México a través de mentiras y desinformación.
En situaciones de gran incertidumbre como la vivida el pasado domingo, la desinformación no es orgánica, suele ser una herramienta con objetivos específicos. El periodista especializado en IA, AlbertoEscorcia, identificó que durante la jornada del 22 de febrero, 500 bots amplificaron a 3 desinformadores tras la muerte del Mencho.
En el contexto de la caída del líder del CJNG, el pánico beneficia a tres actores principales: estructuras criminales, opositores del modelo de seguridad y creadores de contenido que buscan monetizar.
Ante la pérdida de un liderazgo vertical, las facciones internas o grupos rivales utilizan la desinformación para proyectar un poder que quizás no tienen en ese momento. Los rumores de violencia dentro de los aeropuertos y aviones y edificios incendiados sirven para paralizar a la población.
Asimismo, la narrativa de “unilateralidad de EEUU” o de “caos incontrolable” busca socavar la legitimidad del control civil sobre las fuerzas armadas. Si la población percibe que el Estado ha perdido el control tras una captura, el modelo de inteligencia se etiqueta mediáticamente como un fracaso, aunque los indicadores digan lo contrario.
Respecto a la economía del ‘clickbait’, con anterioridad se ha demostrado que cuentas de redes sociales y medios sensacionalistas monetizan el miedo. Una noticia falsa sobre una “balacera en el centro de Guadalajara” genera más tráfico que un análisis sobre los comunicados oficiales.
¿Qué pasó en el Aeropuerto de Guadalajara: la desinformación amplificó el miedo
500 bots amplificaron a 3 desinformadores tras la muerte del Mencho. Uno de los efectos fue la estampida en el Aeropuerto de Guadalajara
@julioastillero @paezvarela https://t.co/iRR7pYf1gK pic.twitter.com/scMuU5YJdQ
— Alberto Escorcia (@AlbertoEscorcia) February 22, 2026
¿Cómo responder a la desinformación?
Ante la caída de objetivos de alto impacto, la respuesta ciudadana e institucional debe ser tan estratégica como el operativo mismo. Los expertos sugieren tres niveles de acción:
- Verificación de la fuente: no compartir audios de WhatsApp de “fuentes anónimas” o videos sin fecha comprobable.
No basta con que un video tenga miles de reproducciones. En situaciones de seguridad nacional, la información oficial de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de la Defensa Nacional o los gobiernos estatales es el único ancla de realidad.
Es vital rastrear si la noticia proviene de instituciones oficiales o de medios de comunicación con trayectoria y procesos editoriales rigurosos.
- Evitar el “clic de impulso”
La desinformación suele estar diseñada para apelar a las emociones: miedo, sorpresa o alivio. Antes de compartir, se recomienda hacer una pausa. El sensacionalismo en los titulares es la primera señal de alerta.
- Contrastar con el silencio oficial
En casos de objetivos prioritarios, el gobierno suele realizar pruebas de ADN y verificaciones de campo antes de emitir un comunicado. El hecho de que no haya una confirmación inmediata no significa que haya un “encubrimiento”, sino que se están siguiendo protocolos legales.
Autoridades, medios de comunicación y verificadores de noticias han alertado sobre el alcance de la desinformación, por lo que cabe destacar que una noticia falsa sobre el crimen organizado puede tener repercusiones reales en la movilidad y seguridad de las ciudades.


