(20 de enero, 2015).- Elia Carbajal Becerril de 22 años de edad, fue detenida la mañana del domingo 7 de diciembre por elementos de la policía ministerial. Fue sacada de la casa de la abuela de su novio, Yael Eduardo Espinosa Guerrero ‒ubicada en Cuautitlán‒, sin orden de aprehensión y sin señalarle el presunto delito por el cual era llevada.
Con presencia de agresiones físicas, la joven fue entregada al Ministerio Público (MP) del municipio mexiquense de Cuautitlán Izcalli, donde a base de tortura le hicieron firmar una declaración en la cual se culpaba de incitar a su novio para matar a Silvia Paredes Muedano, cuyo cuerpo se localizó en el armario de Yael el pasado 3 de diciembre.
Reporte de desaparición de Silvia Paredes Moedano
Carbajal Becerril cuenta que al llegar al MP, los agentes la encaminaron a un cuarto, en donde continuaron las agresiones físicas. Relata que le colocaron una bolsa en la cabeza, la amarraron de los brazos y la acostaron. Posteriormente, explica, un sujeto se posicionó encima de ella y le echaron agua en la boca y la nariz, a manera de tortura.
De acuerdo con el abogado de la joven, César Alfonso Sánchez, los policías ministeriales acusaron a Elia de querer sobornarlos con 10,000 pesos para dejarla en libertad; sin embargo, sólo traía lo justo para regresar a casa, detalló el jurista,.
Del mismo modo, cuenta que la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) señaló a la joven como autora intelectual del delito de feminicidio, argumentando que el móvil del crimen se basaba en que: Elia pertenecía a una “secta satánica” y a manera de rito de aceptación, mandó a Yael a asesinar a Silvia.
El abogado añadió que las autoridades del Estado de México (Edomex) no han permitido a la defensa presentar pruebas de la inocencia de la joven Elia y, sin embargo, en diciembre se le dictó un auto de vinculación a proceso por el delito de feminicido, en calidad de “partícipe instigador”. La defensa de la joven demandó las faltas al debido proceso en contra de Elia, para lo cual solicitaron la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
En palabras del abogado Sánchez y del padre de la joven: Elia es una víctima de una estrategia emprendida por las autoridades estatales para encontrar culpables del caso y así constatar que hacen su trabajo, sin mostrar la realidad que arrancan las confesiones a través de la tortura.
“Esta práctica de tortura es recurrente en el Edomex, en donde, sin dejar huellas evidentes hacen confesar y encontrar culpables por medio del castigo físico”, sentenció Sánchez Aguilar. Cabe señalar que el juicio aún continúa y está en etapa de investigación. Elia permanece reclusa en el penal de Cuautitlán y de ser sentenciada podría alcanzar una pena de 70 años de prisión.



