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Dilemas de identidad de género: menores intersexuales

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(13 de octubre, 2013).-Pedro es un niño de 11 años que no sabe leer ni escribir. Las autoridades de la escuela no le permiten asistir puesto que sus documentos de identidad registran sexo de mujer, el cual le fue asignado al nacer. Una revisión médica posterior a los pocos meses de nacido indicó la presencia de un estado intersexual y aconsejó una reasignación de sexo a hombre. Para especificar el diagnóstico se requirió a la madre una batería de estudios clínicos, la cual nunca se realizó pues la madre no contaba con recursos económicos. Pedro fue criado bajo sexo reasignado pero la madre nunca logró cambiar su sexo en el acta de nacimiento. En ese caso Pedro no fue intervenido en el hospital durante su primera infancia, la pobreza le protegió de cirugías genitales y adecuación sexogenérica pero no le permitió ser atendido para mejorar su hipospadia, lo que le permitiría orinar sin mojarse. ¿Qué condiciones tendrá Pedro para salir de la pobreza si a los 12 años no le han dado la oportunidad de aprender a leer y escribir? ¿Cómo puede Pedro protegerse de las burlas que presenta su diferencia corporal? Al hacer público su caso, los periodistas ayudaron a Pedro y su madre a lograr ser atendidos por instituciones de salud y escolares. Pero también les estigmatizaron al presentar su caso bajo el encabezado “Pedro de 12 años no sabe leer ni escribir porque lo echaron por ser hermafrodita”. ¿Quién protege a Pedro de los periodistas que desean ayudarle?

El caso de Pedro es tan sólo uno de tantos ejemplos de pequeños que padecen afecciones con problemas de intersexualidad y que tienen consecuencias en la concepción de la identidad de género y sexual.

En el Distrito Federal, en los últimos años, y más aún en los últimos meses, se han reformado y adicionado diversas disposiciones de ley en el rubro de la salud, el Código Civil y el Código Penal en la búsqueda por fortalecer la igualdad e identidad de género en la infancia, sin embargo, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), están preocupados porque estas legislaciones pueden vulnerar los derechos y la integridad física y psicológica de los pequeños.

José Luis González Alcántara, investigador honorario en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señaló que las legislaciones tienen la responsabilidad de mejorar las cosas, no facilitarlas y con esa facilidad empeorarlas, por lo que la legislación que tiene que ver con la identidad sexual y de género debe acompañarse con estudios psicológicos, con estudios psiquiátricos, con estudios médicos y no sólo con las decisiones del pequeño y de grupos que no escuchan a los expertos.

Además, aseguró que el problema no puede ser resuelto copiando una legislación de otro país, pues en cada región las circunstancias son diferentes, esto respecto al intento de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) de emular la Ley de Identidad de Género de Argentina.

Por su parte, Eva Alcántara Zavala, psicóloga e investigadora, explicó que entre algunas de las dificultades cotidianas a las que los menores intersexuales se enfrentan están la violencia social, los desacuerdos lacerantes entre la madre y el padre acerca de cómo tratar a su hijo o hija, que los casos pueden volverse bandera política para reafirmar o contradecir ideologías o teorías y, en los casos de reasignación sexual, pueden existir serias dificultades para comprobar la identidad personal en instituciones escolares y servicios de salud, trámites de pasaporte, etcétera.

Alcántara también señaló que al querer afirmar su progresismo la capital del país no está tomando en serio las legislaciones sobre diversidad de género y que no se comprende por qué si todavía no se resuelven problemas prácticos de algunas leyes como la del aborto o la de adopción homoparental, se quiere dar un paso agigantado en legislaciones como la iniciativa de ley para la emisión de una nueva acta por discordancia sexogenérica en la niñez.

Para dar posible salida a estos problemas, Rosa María Álvarez, especialista en derechos de familia, propuso que en el acta de nacimiento no se diga si es hombre o mujer, simplemente el nombre, ya que el sexo no le otorga o le quita privilegios al ser humano: “la persona es persona que independientemente de su sexo deberá mantener todos sus derechos, reconocidos desde la Constitución y diversos tratados internacionales […]; el género es un asunto cultural que se va gestando a través del tiempo y a través de las sociedades mismas, por lo que es indispensable reivindicar el respeto a la persona y a su dignidad independientemente del sexo”.

Por último, los investigadores apuestan a que con el compromiso de todos es posible alcanzar el punto ideal en que los menores intersexuales sean aceptados socialmente, pero por el momento el ámbito jurisdiccional deberá jugar papel sustituto ante un problema de insensibilidad social.

“Los niños y las niñas deben tener una protección especial por parte de la estructura del Estado a través del poder judicial, los protocolos pertinentes, la sensibilidad, el contexto educativo, entre otros”

¿Qué sucede en torno al menor que no presenta los comportamientos de género que presentan sus familiares, escuelas, médicos, compañeros de juego y más?  ¿Cómo se resuelve en la actualidad el malestar y la intolerancia social y familiar que acarrean estos casos? ¿Qué dificultades cotidianas reales enfrentan las criaturas que presentan discordancia sexogenérica? ¿Cuál es la relación entre prácticas psicomédicas, psiquiátricas y movimientos políticos de identidad, y cómo afecta esto el interés supremo de niños y niñas?

Todas las preguntas anteriores tienen que empezar a ser discutidas, pues parten de los dilemas actuales que se refieren a la identidad de género en los niños y niñas.

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