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Disparidad en distribución del ingreso, porque gobierno mexicano promueve privilegios para algunos grupos: Moody’s

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(27 de abril, 2016) México cuenta con una de las disparidades más marcadas en cuanto a ricos y pobres, pues cuanta con el segundo hombre más rico del mundo (Carlos Slim) pero también cuenta con más de 53.3 millones  de pobres.

De 2010 a 2012, el número de personas en situación de pobreza en México aumentó de 52.8 millones a 53.3 millones, 500,00 más en sólo dos años, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)

La disparidad del ingreso en México “no es resultado de que los ricos sean más productivos, sino consecuencia de un sistema político integrado por un reducido grupo de privilegiados económicos y la clase política”, apuntó Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, firma especializada en análisis financiero.

Mientras en el grueso de la población percibe un ingreso de acuerdo con las habilidades que tienen, tanto físicas como para desempeñar su labor, las “clases privilegiadas” lo reciben de acuerdo a su nivel de estudios “y sus amistades con los dueños del capital, así como por las recomendaciones políticas.

 “Las disparidades en la distribución del ingreso son explicadas generalmente a partir de factores económicos, políticos y sociales. Sin embargo, pueden ser agravadas por acciones del gobierno que promueven privilegios para algunos grupos. La existencia de obstáculos a la libre competencia, incluido un bajo grado de desarrollo, también explican la inequidad. Cuando un país trata de ampliar su apertura económica, pero ésta es acompañada por la concesión de privilegios y el uso del poder, la acumulación de riqueza se concentra en pocas manos. La desigualdad en la distribución del ingreso en México puede ser explicada por todos estos factores”, expuso Coutiño, también integrante del Centro de Proyecciones Económicas para México, con sede en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos.

El número de personas en situación de pobreza extrema, consideradas como aquellas que tienen tres o más carencias sociales y perciben un ingreso inferir a la línea de bienestar mínimo, se redujo de 13.0 a 11.5 millones.

Mientras que las población vulnerable por ingreso, aquella que no tiene carencias sociales pero sus ingresos se encuentran por debajo de la línea de bienestar, creció de 6.7 millones a 7.2 millones de personas, de acuerdo con estimaciones de Forbes.

Tan solo el 19 por ciento de la población mexicana cuenta con ingresos superiores a la línea de bienestar. La distribución del ingreso es mejor en las economías con mayor grado de libertad y justa competencia, expuso Coutiño en un estudio.

La menor participación del salario de los trabajadores mexicanos en la economía, respecto de lo que ocurre en Estados Unidos y Canadá, los otros integrantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), “ilustra una disparidad en el ingreso que favorece más al capital en el país menos desarrollado”.

El ingreso promedio de la décima parte de familias más pobres en México cabe 25 veces en el ingreso promedio del 10 por ciento de las familias más acaudaladas, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Si la desigualdad en la distribución del ingreso se ha agravado en México en las décadas anteriores, no ha sido por las leyes inherentes del modelo económico, sino más bien a consecuencia de regulaciones inconsistentes y la ausencia de instituciones fuertes que aseguren las mismas oportunidades para todos y la aplicación de las leyes por igual”, apuntó.

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