El abuso de poder de Murillo Karam y el Michoacán chiquito de ‘Mamá Rosa’*

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*Artículo de opinión

I

(06 de agosto, 2014).- Es un hecho irrefutable que la Procuraduría General de la República (PGR) de Murillo Karam, abusó del poder que tiene, pues con sus policías y apoyos militares, tomó el albergue ‘La Gran Familia’ en Zamora, Michoacán.

Parecía que dentro de esas instalaciones estaba escondido Servando Gómez ‘La Tuta’, el capo que Murillo Karam, Miguel Ángel Osorio Chong (secretario de Gobernación), el ‘virrey’ Alfredo Castillo y el sustituto de Mondragón, no han podido encontrar o ya negociaron con él, mientras han encarcelado al médico Mireles que se les enfrentó por su autoritarismo, y nombrar guardias a ‘Los Templarios’, para tener a Michoacán igual o peor de lo que ha estado desde hace al menos 50 años; hasta que los narcos sustituyeron al gobierno estatal y federal, y se adueñaron de los municipios.

La entidad posee una enorme riqueza en agricultura, minería, ganadería, pesca, comercio nacional y de exportación; pero se está agotando por los robos “made in China” y el saqueo de sus desgobernadores, delegados federales y toda la maraña de intereses a los que nadie les mete mano para evitar la corrupción, el autoritarismo y las complicidades, que han hecho de Michoacán un botín.

II

Por otro lado, lo que fue en sus primeros 10 o 15 años, desde su fundación, un albergue para rescatar niños huérfanos de madres solteras (muchas de ellas mujeres de la élite social que escondieron sus embarazosos “pecados” dando a luz niños que Rosa Verduzco, alías ‘Mamá Rosa’, recibía, junto con cuantiosas donaciones, subsidios municipales, federales y del estado, hasta que esa casa se fue convirtiendo en un infierno con dos caras: la que ella y sus secuaces mostraban a sus donadores y visitantes: los Krauze, Aguilar Camín, etcétera, y hasta Lydia Cacho que ya hizo su mea culpa.

Las instalaciones que con el tiempo fueron decayendo y degenerando, donde sobrevivían, desde hace no menos de 10 años, menores y adultos en total promiscuidad, vigilados por los ayudantes de ‘Mamá Rosa’, que con su autorización los trataban peor que a delincuentes, consistían en una cárcel, prostíbulo, pederastia, que Fox y Marta Sahagún quieren presentar como el paraíso, cuando era el infierno.

III

En el contexto de lo que ha sido y es Michoacán, la casa albergue ‘La Gran Familia’ se convirtió, por metamorfosis perversa, en un Michoacán chiquito, en un sucursal de la matriz. Ya senil, ‘Mamá Rosa’ dejó hacer, mientras depositaban en el banco las donaciones privadas y públicas, sobre las que queremos saber su destino y que ya no se inviertan en ese albergue.

‘La Gran Familia’ contaba co un escenario para los visitantes a los que no dejaban entrar a la realidad donde vivían encerrados en una jaula infame, cerca de 600 personas; entre ellas muchos niños a los que ni sus madres podían ver. Desde hace 20 años había denuncias, pero ‘Mamá Rosa’ contaba con la amistad e impunidad de sus protectores, que la consideraban casi una santa y a la que defienden los que, como Fox, desprecian a los indígenas, y que como Calderón, permitieron la impunidad para los homicidas de la guardería ABC. Si por un tiempo ‘La Gran Familia’ y ‘Mamá Rosa’ fueron un albergue auténtico, éste se convirtió en un Michoacán chiquito.

 

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