El Banco de México eleva a 1.5% el pronóstico de crecimiento económico para 2026

El Banco de México incrementó su estimación puntual de crecimiento para la economía nacional en 2026, al pasarla de 1.1 a 1.5 por ciento. Esta modificación al alza responde a que la actividad económica registrada entre abril y junio superó las expectativas iniciales, según informó Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del banco central, durante la presentación del informe trimestral.

A pesar del ajuste positivo, la previsión del organismo central se mantiene por debajo de las proyecciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la cual sostiene un rango de crecimiento de entre 1.8 y 2.8 por ciento para el presente año. En contraste, el Banco de México acotó su propio rango de expansión económica a un mínimo de 1 por ciento y un máximo de 2 por ciento.

Por otra parte, la institución recortó de manera sutil el pronóstico de crecimiento para 2027, al reducirlo de 2.1 a 2 por ciento.

Brecha del producto y potencial de crecimiento

El informe del banco central advierte que, aun con la reactivación del segundo trimestre, la economía mexicana continúa operando por debajo de su capacidad potencial debido a una debilidad prolongada. Los datos a junio muestran una brecha del producto de 1.62 por ciento por debajo del nivel óptimo, el cual históricamente se ha situado alrededor del 2 por ciento.

Ante el planteamiento de analistas financieros que sugieren que la capacidad de crecimiento real del país disminuyó, el subgobernador Jonathan Heath matizó el indicador, señalando que dicha brecha podría estar sobrestimada y ser menor a la reflejada en los modelos.

El análisis del Banco de México detalla las variables que sustentan y limitan el desempeño económico para la segunda mitad del año:

El consumo privado, que mostró debilidad a inicios de 2026, proyecta una trayectoria de recuperación positiva para los próximos meses.

Las exportaciones mantendrán una expansión moderada, impulsadas por el desempeño de la producción industrial en Estados Unidos y la demanda de componentes tecnológicos en ese mercado.

La inversión privada se anticipa débil como consecuencia directa de la incertidumbre en la relación comercial con Estados Unidos, vinculada al proceso de las revisiones anuales del T-MEC.

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