(22 de julio, 2014).- El estigma de asesino que el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle se ha ganado tras la muerte de un niño de 13 años, producto de su punitiva Ley Bala, “nada ni nadie” se lo quitará, afirma el periodista Álvaro Delgado, estudioso de los temas relacionados al Partido Acción Nacional (PAN).
Para el también reportero del semanario Proceso, ni siquiera la derogación de la Ley bala, la dimisión de sus funcionarios –o la propia-, e incluso su futuro político, limpiarán su “perpetua reputación criminal”, pues como refiere, José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo la victima de su represiva iniciativa, era un infante de 13 años.
Y es que desde su perspectiva, “el abuso de poder está acreditado”, toda vez que la represión fue respuesta a una protesta legítima de los pobladores despojados de derechos, de la cual Moreno Valle alardeó ante la prensa por la aplicación de su mortífera Ley Bala, por lo que “la responsabilidad del gobernador es inequívoca”.
A pesar de sus intentos por encerrar el asesinato en su estado, para lo cual recurrió a cooptar la prensa casi en su totalidad, e criminalizar a los pobladores por el uso de piedras contra los elementos de la Policía Estatal, a cargo de Facundo Rosas – conocido por sus vínculos con Genaro García Luna- las evidencias de que fueron balas de goma las que hirieron de muerte al niño, difícilmente podrán ser ocultadas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Un elemento más que juega en su contra, es la opinión de la ciudadanía vertida en las redes sociales, al grado que lo pusieron en la palestra con el hashtag #MorenoValleAsesino. “Moreno Valle lo sabe: Nada ni nadie, ni siquiera la élite que le dará impunidad podrá ya borrarle de su faz el sello de gobernante homicida”, sentencia el periodista de Proceso.
Delgado asegura que el poblano siempre fue un impostor, y recuerda el encuentro que sostuvieron en 2010, posterior a su victoria electoral, donde le aseguró que el autoritarismo no tendría cabida en la entidad y que se guiaría con base en la ley. Incluso, en 2012 dentro de un texto del semanario, Manuel Díaz Cid, experimentado politólogo, lo comparó con el viejo gobernador Maximino Ávila Camacho, por el control que ejercía en todas las instituciones del estado.
Al margen del sometimiento que en ese mismo 2012, Moreno Valle ejerció contra el PAN poblano, apoyado por Gustavo Madero, el también catedrático de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), calificó sus acciones como “un incipiente autoritarismo” que podría evolucionar en un total autoritarismo.
A manera de conclusión, Delgado refiere que la misma Ley Bala que será derogada por los mismo diputados que la aprobaron, se ha extendido extraoficialmente en todo el país, y que ya apuntan a reprimir las protestas que se generarán por la privatización de los recursos y el despojo de las tierras.


