(18 de julio de 2014).- Pablo Ceriani, del programa de Migración y Asilo del Centro de Justicia y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, ha dicho en entrevista que la respuesta de Estados Unidos al problema de migración no está encaminada a resolver un problema humanitario, sino un problema de seguridad.
Ante el incremento de la migración de niños de Centroamérica, que Cerani reporta en 200 por ciento, y casi 50 mil niños que viajan solos en lo que va del año, las políticas que Estados Unidos implementará no tienen la finalidad de resolver el problema migratorio, sino endurecer las medias de contención fronterizas, señaló el especialista.
Para resolver la llamada crisis humanitaria de migración, el gobierno de Obama ha destinado por el momento 3,700 millones de dólares, sin embargo, señaló Cerani, la división e inversión del presupuesto no serán utilizados para lograr nuevas políticas respecto a los niños migrantes, sino que están destinados a reforzar la frontera con México, a crear nuevos centros de detención para menores e implementar nuevos puntos fronterizos en Centroamérica.
Es criticable, señaló, la intención de revocación de la ley de migración anterior, que permitía reunir a los menores de edad que llegaban solos a los centros de detención con sus familiares que se encontraban radicando en los Estados Unidos. La nueva ley, propuesta por Obama, estipula que los niños que sean detenidos en los puntos fronterizos, serán tratados de la misma manera que los niños mexicanos y serán deportados a la brevedad a sus países de origen, sin ninguna posibilidad de encuentro con sus familiares.
El objetivo, señaló el especialista, es desanimar y castigar a los que intenten llegar a Estados Unidos, ya sea por medio de los retenes o por medios de las deportaciones inmediatas. Ésta, dijo, es una manera de observar el problema de migración como un problema de seguridad nacional, en la que el país del norte sólo intenta quitar el problema de sus fronteras, y no como un fenómeno político, económico, social, cultural, que podría encontrar soluciones de otro tipo.
Ante las posibilidades de modificar las políticas que se implementarán para detener el flujo migratorio, Cerani permanece pesimista. Por un lado, porque “el control de la migración es un enorme negocio”, en donde muchas empresas privadas hacen negocios con los centros de detención o la venta de armas a las patrullas fronterizas, y por el otro, porque existen varios grupos anti inmigrantes que se han movilizado para impedir cualquier medida que pudiera beneficiar la migración y que están asociados a los grupos políticos más conservadores.
Para el especialista, el problema de la migración no se solucionará implementado políticas de seguridad, es decir, aumentando el número de policías en las fronteras o retenes en puntos de flujo migratorio. Se tienen que implementar, según Cerani, políticas públicas que solucionen el problema de manera sistémica, que resuelvan causas como la violencia, pobreza o la falta de oportunidades que los migrantes sufren en sus países de origen. Para el especialista, estas dificultades constituyen una posibilidad para que Estados Unidos pueda acercarse a los países de Centroamérica y pueda ayudar en la solución de sus problemas.

