(14 de enero, 2015).- Jacobo Silva Nogales, ex guerrillero y ex comandante Antonio del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), opinó que las acciones llevadas a cabo por los padres, el pasado lunes en los cuarteles, son valientes ya que “el Estado es represor y si no respondió con disparos es porque el movimiento, por la presentación con vida de los 43 normalistas detenidos – desaparecidos en Iguala, tiene gran legitimidad”.
Expresó que: “El Estado sabe que ahora no puede reprimir con la violencia, pero tiene memoria, tiene maldad, estrategas que piensan y los asesoran; tiene criminales ahí adentro, que estudian para eso, entonces es riesgoso pero que hay que asumir riesgos, y con esto se muestra que en el pueblo hay disposición y está perdiendo el miedo a lo verde (a los soldados)”.
El luchador social, que pasó 10 años en prisión, presentó su libro “Lucio Cabañas y la guerra de los pobres” en la Normal Rural de Ayotzinapa.
Hoy en día, fuera de la cárcel física y en la cárcel intangible que supone la falta de libertad en este país, sigue luchando para buscar el cambio, ahora en la legalidad, y recordó que la masacre del 18 de mayo de 1867 en Atoyac legitimó el levantamiento armado que ocurrió en la década de los 70´s.
Declaró que, tras la masacre, Lucio Cabañas huyó pero volvió por la noche y dentro de una asamblea, con el pueblo, se decidió bajar de la Sierra y tomar el cuartel de Atoyac y llevar a cabo justicia con los caciques ya que se demostró “descaradamente de lo que es capaz el Estado”.
Hecho que se repitió el pasado 26 de septiembre cuando policías uniformados se encargaron de asesinar y desaparecer a un grupo de 43 estudiantes, no olvidemos que en un principio quisieron hacerlos ver como un grupo criminal.
Declaró que las condiciones que vivió Lucio y las de hoy en día son sumamente similares; la pobreza, el abuso y la permanencia de todos los mecanismos de dominación. Y acerca del ejército expuso: “El Ejército sigue ocupando el mismo papel, y me he atrevido a decir que es el principal grupo delictivo del país, no le ganan ningún otro, está en todos”.
Los padres han seguido en la lucha, no han desistido ni cedido a las presiones del Estado que los quieren empujar a la resignación, tal y como dijo Peña Nieto “que lo superen”. Esta actitud por parte de los padres es sumamente digna.
Se expresó a favor de las voces que culpan al ejército como causante a los ataques a estudiantes en Iguala, Guerrero, ya que “lueguito de una balacera, los primeros en aparecer son los soldados; no es que no se haya enterado (del ataques de policías y sicarios contra los normalistas), se enteró y fue un acuerdo no intervenir para dejar manos libre a los otros elementos del Estado”.
Recordó que Lucio Cabañas se formó en la Normal Rural de Ayotzinapa y si hace más de 40 años fue capaz de dirigir un ejército y a gran parte de la población de la zona. Incluso hoy sigue siendo un referente histórico para los guerrerenses y además que sus ideales siguen siendo trascendentes.
Se debe tener la formación para que el movimiento pueda perdurar y que no vaya a diluirse fácilmente.
Destacó que al estar en prisión pudo confirmar por propia voz todo lo que denunciaba con anterioridad, pero el hecho de estar encarcelado no lo hizo desistir, sino todo lo contrario; ratificó sus deseos de un cambio. Hoy en día se encarga de talleres de formación política y a la escritura de libros.
Al hablar de sus experiencias en prisión comentó de un militar que conoció cuya labor era tirar cuerpos al mar (durante la llamada guerra sucia) en un helicóptero, “me platicó con lujo de detalles cómo pasaba todo, me decía que arrojó como 100 o 120, pero había más pilotos que hacían lo mismo”.
También se enteró de la participación del ejército en las desapariciones de los 70´s, así que “puedo decir que el Ejército es criminal, y con lo que sucede ahora me reafirma que sigue igual”.
“La población sabe indignarse, y si siente miedo lo puede vencer”.
“Si la superioridad de las fuerzas es muy grande, puede aguantar, pero está viendo lo que ocurre… es muy parecido, como ha sido siempre, hay masacre, desaparición, abuso del poder, pero también hay lucha y, como dice una frase en Ayotzi, el pueblo tiene la última palabra”.
No cree que haya incitadores o agitadores específicos para el levantamiento de grupos armados, mencionó que ya existen unos sublevados pero que el principal encargado de motivarlos es el Estado; “no es porque haya un trabajo de convencimiento, hay quien dice que el mejor detonador para la guerrilla es el Estado, porque con su represión y sus masacres convence”.
Cerró diciendo que no hay tiempo para la transición y recuperarse emocionalmente de la desaparición forzada y la detención, todo tuvo que ser inmediato pero siempre tuvo la convicción de que la lucha es necesaria.






