El regreso del PRI y la persecución política

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Foto: Contralínea

(28 de octubre, 2013).- El fin de semana pasado, durante la clausura del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), el joven cineasta Ángel Linares, galardonado por su cortometraje documental Las Montañas Invisibles, dio a conocer que quien fungió como una de sus productoras, Rocío Mesino, fue asesinada. Ante ello el vicepresidente del festival, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, aseguró que gente como Rocío Mesino es necesaria en este país.

Rocío Mesino era dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), y fue asesinada con un arma de grueso calibre, frente a su familia en la comunidad serrana de Mexcaltepec, municipio de Atoyac de Álvarez.

Los hechos ocurrieron aproximadamente a las 13:00, muy cerca de la carretera que lleva a la comunidad de Pie de la Cuesta, en la región de la Costa Grande de Guerrero, hasta donde llegó un hombre armado que le disparó en tres ocasiones.

Familiares detallaron que la luchadora social estaba en esa localidad apoyando en las labores de reconstrucción por los daños que dejó la tormenta tropical Manuel en la zona serrana. Rocío había instalado un comedor para atender a damnificados y a quienes participaban en las labores de reconstrucción.

La familia Mesino y la persecución política 

Ésta no es la primera vez que un integrante de la familia Mesino es asesinado. En el 2005, Miguel Ángel Mesino perdió la vida en el centro de Atoyac a sólo cien metros de la comandancia preventiva municipal y a plena luz del día.

Miguel Ángel fue perseguido políticamente y pasó 10 meses preso en los penales de Tecpan y Chilpancingo, acusado de homicidio hasta que fue liberado en noviembre de 2003 por falta de pruebas, y luego de una huelga de hambre de 60 días.

La Organización Campesina de la Sierra del Sur y Aguas Blancas 

La OCSS surgió para enarbolar demandas políticas, sociales y productivas de los agricultores de Guerrero.

El organismo fue conocido fuera de Guerrero luego de la matanza de Aguas Blancas, en el municipio de Coyuca de Benítez, perpetrada el 28 de junio de 1995, en el que elementos de las policías motorizada y judicial del estado abrieron fuego contra pasajeros de dos camionetas, hechos en los que murieron 17 campesinos y otros 14 resultaron heridos, la mayoría militantes de la OCSS. El ataque ocurrió durante el gobierno del gobernador priista Rubén Figueroa Alcocer.

Un año después, en el primer aniversario de la masacre, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) irrumpió en el mismo lugar de la matanza. Al cabo de unos meses, uno de los dirigentes de la OCSS, Benigno Guzmán, fue detenido y apresado, acusado de ser líder del grupo guerrillero.

Al ser descabezada la OCSS, diversos miembros de la familia Mesino asumieron la dirigencia de la organización. Rocío fue una de las destacadas dirigentes de la OCSS, organización integrada por campesinos pobres de los municipios de Coyuca de Benítez, Atoyac de Álvarez, La Unión, Coahuayutla, José Azueta, Petatlán y Benito Juárez.

El asesinato de la hija de  Hilario Mesino, líder y fundador de la OCSS, devela la preocupación de un posible regreso del Estado criminal y represor que se gestó en la década de 1970, período conocido como la Guerra Sucia y que marcó una de las facetas más violentas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) contra activistas políticos cansados de la situación insultante en que vivían las zonas más marginadas de México.

 

 

 

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