Óscar Balderas / @oscarbalmen
(20 de diciembre, 2013).- Gabriela N. inició un extraño comportamiento cuando inició su proceso de divorcio. Una vez a la semana se quedaba despierta en su casa hasta que Paul, su hijo de tres años, durmiera pesadamente en su cama. Cuando pensaba que su presencia no lo despertaría, ella entraba de puntillas a la recámara y abría la ventana para que el viento invernal de Cadereyta, Nuevo León, se colara en las sábanas.
Al día siguiente Paul amanecía afiebrado, congestionado, irritado por la corriente de aire frío que su mamá intencionalmente dejaba entrar para que se enfermara. Entonces, Gabriela ejecutaba la otra parte del plan: llamaba a su aún esposo y le pedía que fuera a casa a cuidar a su hijo. Cuando el padre llegaba, ella lo sorprendía maquillada y con su comida preferida.
Así lo hizo durante seis meses: enfermaba a Paul y lo curaba amorosamente, sólo para enfermarlo de nuevo la siguiente semana. Era su manera de garantizar que su pareja iría a casa, donde podía conquistarlo de nuevo. Pero la frecuencia de las gripas de Paul alertaron a su papá, quien finalmente descubrió el maltrato a su hijo y el 15 de enero de 2010 la demandó por negligencia, según la averiguación previa 045/C03/2010 en el Ministerio Público de Quinto Distrito Judicial del municipio.
En aquel entonces, aún era desconocido en las salas judiciales el concepto “Síndrome de Munchausen”, es decir, un trastorno psicológico que aqueja principalmente a madres jóvenes, quienes enferman a sus hijos para recibir atención. Gabriela N. capitalizó ese desconocimiento y el caso se desestimó. La madre pudo conservar la tutela de su hijo… aunque eso podría cambiar.
***
El Instituto Mexicano del Seguro Social, en sus Unidades de Medicina Familiar y hospitales de segundo y tercer nivel, han registrado en México mil 488 diagnósticos de madres con dicho síndrome.
A diferencia de la mayoría, la enfermedad no toma su nombre por quien la descubrió, sino por un famoso personaje supuestamente afectado por este mal: Karl Friedrich Hieronymus, Barón de Münchhausen, quien en el siglo 18 se hizo famoso por contar historias de aventuras fantásticas que nunca le habían sucedido, como haber viajado a la Luna. Sus mentiras representan la fantasía de quienes padecen el Síndrome de Munchausen: mienten e inventan para atraer atención de terceros.
A nivel internacional, los casos más conocidos son de madres en Estados Unidos, Inglaterra e Italia que han envenenado a sus hijos, los han asfixiado o roto brazos para tener la consideración de parejas, jefes, vecinos y hasta extraños por internet. Actúan metódicamente, tienen amplios conocimientos médicos – aunque no estudien Medicina – y elaboran intrincadas historias para hacer ver las afectaciones como fortuitas.
El IMSS ha creado ya un perfil de las personas afectadas por esta enfermedad: madres jóvenes, con hijos de 2 a 6 años principalmente, en proceso de separación de su pareja, en un duelo personal y con falta de autoestima; la mayoría de los casos nacionales se ubican en Nuevo León, Jalisco, Tamaulipas y Aguascalientes.
Hasta ahora, el tratamiento legal a esta enfermedad únicamente se encuentra en la Ley General de Salud, pero desde noviembre pasado hay una iniciativa propuesta por el diputado de Movimiento Ciudadano Ricardo Mejía, quien ha solicitado la inclusión de este síndrome en el Código Civil Federal.
De prosperar, la iniciativa adicionaría una fracción al artículo 444 para que, en caso de que un perito médico diagnostique el Síndrome de Munchausen a uno de los padres, éste perdería inmediatamente la patria potestad del hijo.
A la letra, dice el documento: “Cuando se ejerzan conductas consideradas como el síndrome de Munchausen, los cuales son la presencia de signos o síntomas físicos o psicológicos producidas por los padres. De acuerdo con el diagnostico psicológico realizado por peritos en la materia”.
***
El documento, cuya copia posee REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, define este síndrome “como una de las formas más dañinas de abuso infantil.
“Las víctimas suelen ser niños o niñas menores de cinco años. Pueden mostrar todo tipo de síntomas y suelen estar hospitalizados por largos periodos de tiempo llevados a sala de emergencia a menudo. Dado que se trata de enfermedades inexistentes o provocadas por determinadas sustancias o manipulaciones, no suelen responder a los tratamientos médicos o muestran un curso inusual, con recurrencias e intensificaciones no esperadas”.
Algunos de los signos de alarma del síndrome incluye una enfermedad persistente que no puede ser explicada adecuadamente con una base médica; signos y síntomas que aparecen en la presencia del cuidador y desaparecen en su ausencia; una madre sobreinvolucrada con la atención del paciente y siempre presente en el hospital; y una discrepancia entre la historia, hallazgos clínicos y el buen estado del niño.
Recientemente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informó que México, Estados Unidos y Portugal tienen el número más alto de niños muertos por maltrato entre los 30 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).


