El día de hoy la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), comenzó la audiencia pública por el caso de 11 mujeres que fueron víctimas de violencia sexual en San Salvador Atenco en mayo de 2006.
La Relatora sobre los Derechos de las Mujeres de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)Margarette May Macaulay, Relatora sobre los Derechos de las Mujeres de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), detalló que elementos de distintas corporaciones policíacas cometieron actos de tortura física, psicológica y sexual a estas mujeres, que incluyeron violación e introducción de dedos y otros objetos en ano y vagina de las víctimas.
La relatora dijo que el Estado Mexicano no cumplió debidamente con las recomendaciones planteadas en un informe de diciembre de 2015, pues ningún policía ha sido sentenciado por lo ocurrido. Además dio a conocer que la Comisión acreditó la participación de los agentes en dichos hechos fue directa y deliberada, con el objetivo de degradar, humillar y castigar a las víctimas.
En la presentación de la CIDH, la primera declarante en pasar al estrado fue Norma Jiménez, donde relató los abusos de los que fue víctima el 4 de mayo San Salvador Atenco y la falta de investigación de estos hechos.
Dijo que ella se encontraba en Atenco, porque fue a documentar lo ocurrido un día anterior, cuando fue arbitrariamente detenida y fue víctima de abusos por varios uniformados. “Me llevan al último asiento del autobús y varios policías, no sé cuántos, pero eran más de tres, me atacan todos al mismo tiempo. Me arrancan el pantalón, comienzan a tocarme, me muerden, me levantan el suéter para que sólo me cubra los ojos, me muerden los labios, me penetran con sus dedos en la vagina, tomaban turnos para hacerlo”, recordó.
Debido a las preguntas del Estado, realizadas por el abogado Uriel Salas, el Presidente de la Corte Interamericana, Roberto Caldas, tuvo que intervenir, pues las preguntas estaban yendo en una dirección procesal “Ella no está obligada a responder”, indicó el juez.
Esto debido a que preguntó a Norma Jiménez si tenía conocimiento de informes que había presentado el Estado reconociendo los hechos y proponiendo reparación integral. Ella respondió que sí tenía conocimiento pero en el realidad no resolvía nada pues no existía justicia.
Asimismo, expresó que luego de lo ocurrido no pudo concluir su carrera en Artes Plásticas, porque sus dedos resultaron lastimados por los golpes que recibió y porque le tomó mucho tiempo retomar su vida. Y agregó que su padre no aprobaba que ella estuviera en esos momentos ante la Corte Interamericana.
“Norma, las mujeres nunca nos equivocamos cuando luchamos por nuestros derechos”, expuso la jueza Elizabeth Odio Benito


