El Consejo Ciudadano de la Ciudad de México, publicó un informe sobre las denuncias de abuso sexual a menores que ha atendido del 2013 a la fecha.
A partir de más de una centena de denuncias recibidas, el informe señala a los principales agresores y los rangos de edad de la mayoría de las víctimas, así como otras cifras y porcentajes relevantes sobre el tema, publicó Reforma.
– Las principales víctimas son niñas de 6 a 11 años de edad.
– Y niños varones de 2 a 5 años.
– Sus agresores son, mayormente, varones adultos de 36 a 40 años de edad.
“Contrario a lo que se pueda pensar, los principales abusadores son personas conocidas por las víctimas e incluso integrantes del mismo núcleo familiar”, se lee.
Los abusos suelen presentarse más de una vez: El 21% de los casos ha tenido una duración de 1 a 3 años. El 20% de uno a 11 meses. Y en el 36% se desconoce el tiempo que duró el abuso, indica el documento.
Actuación: El abusador suele mostrarse empático con el menor para generar confianza y conseguir llevarlo al lugar donde cometerá el delito.
El miedo suele ser una forma efectiva para manipular a los niños y evitar que le cuenten a alguien más.
Compra de juguetes, juegos físicos y actividades que impliquen el aislamiento de ambas partes, son métodos que utilizan los abusadores para interactuar con sus víctimas y mantenerlos alejados del resto.
Las situaciones más comunes son: jugar a las cosquillas o al doctor, dar o pedir besos, acostarse juntos; realizar actividades de manera aislada como regularización de clases, invitarle a jugar en casa o pedir que le acompañe a sitios solos como azoteas.
“(Los abusadores) no se están dando cuenta que ese cuerpo también siente. Al violentarlo de esa manera, dejan una huella psicológica y emocional muy importante, al cosificarlo como un vehículo para la obtención del placer”.”
“Al ser abusados sexualmente, los niños y niñas se confunden y no saben qué hacer. Si se les enseña a establecer límites claros, será más fácil que identifiquen este tipo de delitos, puedan alejarse, y comentarlo con una persona de confianza.
“Hay que enseñarles que su cuerpo es suyo y que absolutamente nadie puede tocarlo, y mucho menos sus partes íntimas.”

