En dos horas, PRI y PAN fusilan la Constitución

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(17 de julio, 2014).- Los dictámenes de las leyes secundarias de la reforma energética fueron aprobados por el binomio reaccionario en el poder. Se trata de un acto autoritario que le da pleno sentido a dicho calificativo, pues no otra cosa son en realidad los partidos que comparten la responsabilidad de apuntalar el rumbo antidemocrático que sigue el Estado mexicano. El PRI y el PAN, junto con sus patiños en el Congreso, pasarán a la historia con la misma imagen entreguista del traidor Victoriano Huerta, quien el 21 de febrero de 1913 tomó posesión como presidente interino, de acuerdo con lo previsto en el Pacto de la Embajada. La noche del día siguiente, eran fusilados Francisco I. Madero y José María Pino Suárez.

​El martes, en poco más de dos horas, fue “fusilada” la Constitución, para dejar el paso libre a los grandes intereses trasnacionales para adueñarse del territorio nacional. El futuro de los mexicanos se vislumbra muy negro, porque no habrá leyes que los protejan contra el despojo de que serán objeto, por “causa de utilidad pública”. Como si los negocios privados, principalmente de extranjeros en materia de explotación de hidrocarburos, cayeran en esa figura jurídica. Sin embargo, según el PAN ya no habrá expropiaciones, ya que dicho término fue eliminado en el dictamen. Ahora los campesinos despojados de sus tierras sólo serán víctimas de “ocupación temporal” de sus predios.

​Según el magnánimo Salvador Vega Casillas, ex secretario de la Función Pública del espurio Felipe Calderón, los afectados recibirán una “recompensa justa por las molestias, por el daño a sus propiedades”. Incluso hasta tendrán “una ganancia si se encuentran en sus tierras hidrocarburos y son explotados comercialmente”. No tuvo empacho en decir, sin que le ganara la risa, que “los campesinos y los propietarios de la tierra serán enormemente beneficiados por toda la riqueza que encuentren en sus propiedades”. Así se confirma la total inconciencia y cinismo del grupo derechista en el poder,cuyo único interés es participar lo más posible en el despojo contra la nación, sin que le importen las terribles consecuencias de su traición a la patria.

​La Secretaría de Hacienda sigue afirmando con total desparpajo que la renta petrolera no será compartida; se prevé, dice, que las compañías que quieran invertir en la exploración y explotación de hidrocarburos, deberán hacerlo “con la posibilidad de no encontrar un yacimiento que les permita recuperar su inversión”. ¿A quién quieren tomarle el pelo con semejante patraña? Como señaló el consejero de Pemex, Flavio Ruiz Alarcón: “Si eso fuera cierto, ¿qué interés tendrían las petroleras trasnacionales en invertir en México con el riesgo de perder su dinero si no encuentran petróleo?” Se trata de una pregunta elemental, cuya única respuesta es que hay acuerdos que hacen muy atractiva la inversión en nuestro país.

​El problema es que se trata de un proyecto que sólo contempla el corto plazo, lo que dure el actual sexenio, porque en Washington deben saber que los resultados de las inversiones en la industria petrolera serán devastadores para los mexicanos. Para el 2018 deben tener contemplado un gobierno dictatorial, al estilo del régimen espurio de Victoriano Huerta, porque sólo así será factible que sigan sacando provecho a la explotación a que someterán a una inmensa parte del territorio nacional, misma que quedará inservible para la producción de alimentos para más de 120 millones de mexicanos que seremos entonces.

​Como en la reforma energética se contempla la eliminación de subsidios al consumo de gas, luz y gasolinas, las alzas serán un sufrimiento cotidiano. El mercado interno se verá todavía más acotado de lo que ya está, con el evidente riesgo de que haya estancamiento con inflación. Esto no le importará a la oligarquía, mucho menos a las empresas trasnacionales, porque sus beneficios están ya asegurados por el Estado a su servicio, pero sí a las clases mayoritarias, las cuales no tendrán otra opción que secundar los esfuerzos de la izquierda verdadera por salvar al país de una violencia incontrolable.

​De ahí la importancia de que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), no se contamine con las prácticas viciadas de los partidos actuales, mantenga plena autoridad moral y credibilidad, por encima de las brutales embestidas del grupo en el poder por aniquilarlo y desvirtuar su lucha. Es la última esperanza que nos queda.

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