(27 de octubre, 2014).- La llegada de Enrique Peña Nieto a Los Pinos trajo consigo una nueva estrategia de comunicación en lo referente a los temas de seguridad. Las capturas de narcotraficantes, a diferencia del sexenio de Calderón, se difundieron mediáticamente bajo la premisa de ser resultado de “labores de inteligencia”.
Así ocurrió con el capo más buscado: Joaquín “El Chapo” Guzmán, con Miguel Treviño Morales; Héctor Beltrán Leyva, “El H”; Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, y Nazario Moreno González, “El Chayo”.
Pero, fuera de la pantalla, 10 traficantes salieron de prisión tras cumplir una sentencia condenatoria corta. Sólo uno de estos narcotraficantes volvió a ser detenido y está nuevamente tras las rejas. Los otros nueve se encuentran libres e inlocalizables para las autoridades.
El caso más visible es el de Rafael Caro Quintero, quien fue liberado en agosto del 2013, después de cumplir una condena de 28 años.
Carlos Rosales Mendoza, “El Tísico”, Martín Alejandro Beltrán Coronel, “El Águila”; Roberto Beltrán Burgos, “El Doctor”, y José Gil Caro Quintero, “Jogil”, fueron liberados o absueltos.
Al igual que Ricardo García Urquiza, “El Doctor”, y Arturo Hernández González, “El Chaky”, lo mismo que Rogelio González Pizaña, “El Kelin”, y Adán Medrano Rodríguez, “El Licenciado”, ambos del Cártel del Golfo.


