(15 de septiembre, 2014).- Desde hace cerca de 10 años, México comenzó a llenarse de casinos, en gran parte, con una considerable ayuda de funcionarios y magistrados, principalmente del Partido Acción Nacional (PAN).
De esta manera, las zonas turísticas, fronterizas, de clase alta o baja, y hasta colonias afectadas por la delincuencia organizada se han vuelto sedes para este tipo de negocio en el país.
La empresa española Codere es una de las que más ha podido extenderse en el mercado mexicano, actualmente con 16 mil 970 terminales de juego, 82 establecimientos, 73 puntos de apuesta y un hipódromo que generaron, sólo en el 2013, casi 400 millones de euros.
Dicha empresa es la dueña de las marcas Royal, Yak, Jackpot, Mio Games y Bingo 777, por mencionar algunas.
La Secretaría de Gobernación (Segob), a la fecha, tiene registrados 341 casinos, de los que 260 se encuentran activos, distribuidos a lo largo de 112 municipios de todo el país, según informó La Jornada.
Tijuana y Mexicali, en el estado de Baja California, son los que llevan la delantera, con 18 y 13 casinos, respectivamente; seguidos de Hermosillo, Sonora, con 12; luego la delegación capitalina Benito Juárez, con 11; Monterrey, Nuevo León, con 10; y Zapopan, Jalisco, con nueve.
Cabe destacar, además, la presencia de estos negocios incluso en ayuntamientos que no alcanzan ni los 500 mil habitantes, como es el caso de Apodaca, en Nuevo León; Cajeme, en Sonora; Ahome, en Sinaloa; Arandas, en Jalisco; o los casos extremos de Fortín, Veracruz; y Caborca, Sonora, donde los respectivos índices de población no superan los 60 mil habitantes.
En contraste, sólo hay registro de 180 instancias afiliadas a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

