El Noroeste / @noroestemx
(26 de diciembre, 2014).- Hoy, el puerto de Mazatlán parece un pueblo fantasma, las calles y banquetas están solas, sin peatones, incluso el transporte público luce vacío.
Los niños han cambiado la calle por los sillones, camas y sillas, para jugar con sus nuevos juguetes como teléfonos, tabletas, vídeo juegos.
La tecnología ha llegado a ellos, y provoca nostalgia y un sentimiento de añoranza por aquellos días que quizá jamás volverán.


