La guerra contra el huachicol volvió a dar un golpe de alto calibre en Hidalgo. Autoridades estatales y federales aseguraron un predio en Atotonilco de Tula que parecía un centro de operaciones clandestino: 15 tanques cisterna, más de 26 mil litros de combustible robado, vehículos con reporte de robo y droga lista para su distribución.
El hallazgo ocurrió en la comunidad de Conejos, donde un cateo coordinado entre la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJEH) y el Ejército Mexicano dejó al descubierto la magnitud del saqueo.
El arsenal del huachicol
Dentro del inmueble se localizaron 15 remolques tipo cisterna de distintas capacidades: seis con 31 mil litros, tres con 31 mil 500, uno de 20 mil, dos de 55 mil, otro de 43 mil, además de dos más con 33 mil 500 y 35 mil litros. Al menos cuatro de estas unidades tenían reporte de robo vigente, confirmaron las autoridades.
En paralelo, el operativo permitió confiscar 26 mil 875 litros de hidrocarburo ya almacenado, junto con una camioneta Chevrolet sin placas, dos tractocamiones, 193 dosis de mariguana y 67 de cristal. Todo quedó bajo resguardo de la Fiscalía General de la República (FGR), que dará seguimiento a las investigaciones.
El sur de Hidalgo ha sido identificado como un punto rojo para el robo de combustible y el tráfico de drogas. De hecho, el mismo día, el Gabinete de Seguridad federal informó que elementos del Ejército detectaron cuatro tomas clandestinas adicionales en la entidad.
El mensaje
El operativo en Atotonilco no es un caso aislado, sino parte de la estrategia integral contra el huachicol que busca cerrar el paso a los grupos que operan en la zona. La incautación de miles de litros, cisternas y droga confirma que el trabajo continúa en favor de derribar el negocio del combustible robado y se siguen dando pasos firmes contra el tráfico de droga y el crimen organizado, por la seguridad de las y los mexicanos.


