(02 de junio, 2014).- La organización Amnistía Internacional (AI) ha considerado el tema de las desapariciones en México como un problema de magnitudes que van más allá de sólo difundir cifras, lo cual comparó con poner una “cortina de humo” en el asunto.
De esta manera, AI ha exhortado, en calidad de urgente, a las autoridades mexicanas para proceder con verdadera transparencia acerca de los métodos y patrones que, se supone, son aplicados en la investigación de los casos.
El director ejecutivo de la organización en México, Perseo Quiroz Rendón, instó a que el fenómeno sea atendido, optimizando tanto los recursos como la infraestructura que ayuden a realizar acciones concretas al respecto, y no conformarse con simples declaraciones públicas.
“No podemos confiar en la palabra del señor procurador o del secretario de Gobernación, así que es necesario transparentar esos métodos (de localización e identificación de personas) y esas cifras (de desaparecidos); tiene que haber un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas, sobre todo si dicen que tienen la cifras identificadas. Queremos los patrones, cuántas personas, qué sexo tienen, rango de edad, en qué zonas del país han sido encontradas con vida, en dónde no”, mencionó en entrevista para 24 HORAS.
Asimismo, Quiroz Rendón cuestionó sobre “cuáles de ellas fueron desapariciones forzadas, en cuáles hubo participación activa del Estado y cuántas fueron encontradas, porque los familiares tuvieron sus propias investigaciones, y más allá de las cifras, cómo van en la procuración e impartición de justicia; es decir, de las personas registradas como desaparecidas, cuántas indagatorias están abiertas, cuáles son las líneas de investigación, cuántas personas han sido consignadas. Toda esa información no ha sido revelada”.
Por su parte, Jesús Murillo Karam, procurador general de la República, argumentó que las cifras de desaparecidos eran cambiantes y que supuestamente, en días recientes, se había asentado una baja de casos, quedando en 8 mil el número de víctimas.
La causa de dicha reducción de las cifras fue una presunta “depuración”, en la que se restaron a las personas que ya han sido encontradas con vida y a las que fueron identificadas después de muertas.
“En muchos casos ni trabajo nos dio, fue suficiente que algún funcionario de la Procuraduría (PGR) utilizara un sistema, levantara un teléfono y empezar a llamar a los diferentes estados. La denuncia en muchos casos le contestaban ‘no, mire, mi tío ya llegó, había ido a comprar cigarros y se tardó un poquito más de lo que se acostumbra tardar’, pero apareció; y entonces levantan una acta, la firman y nos la reportan del CENAPI (Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia) y lo descontamos”, relató Murillo Karam durante la clausura de la 31 Asamblea Plenaria de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia, el pasado 30 de mayo.
Es por esto que el representante de AI en México, calificó estas declaraciones como intentos por reducir el fenómeno con una ‘cortina de humo’: “es poner calificativos que no van acorde a la dimensión del problema (…) La discusión es más profunda, se trata de saber cuál es el problema de verdad que estamos enfrentando, y la cifra no te da un panorama de la realidad, sólo estamos atendiendo en todo caso el grado cuantitativo del asunto pero no el cualitativo”, enfatizó.
En tanto, los números proporcionados por el gobierno siguen sin coincidir con los de AI y otros organismos de derechos humanos, pues contrastan las 8 mil desapariciones aceptadas por las autoridades, con las 26 mil mostradas por las organizaciones.
“De momento lo único que hemos recibido es un oficio por parte de un general adjunto de la Secretaría de Gobernación (Segob) que nos dice que están dando trámite y seguimiento a nuestras peticiones”, explicó Quiroz Rendón al respecto de la información solicitada a las autoridades.

