(12 de mayo, 2014).- En un nuevo video difundido por el grupo extremista Boko Haram, se hace al gobierno de Nigeria la oferta de liberar a las más de 200 niñas secuestradas por la agrupación islamista a cambio de la excarcelación de todos sus militantes. El ministro del Interior, Abba Moro, descartó categóricamente la oferta diciendo que “por supuesto” que el gobierno la rechazaría.
En el video de 17 minutos se muestra a 130 niñas –de las 223 que se cree retiene Boko Haram– rezando al aire libre en un lugar desconocido, mientras el líder de la agrupación, Abubakar Shekau, afirma que fueron convertidas al Islam y que serán liberadas si el gobierno excarcela a los islamistas presos. Las adolescentes se encuentran ataviadas con hiyabs, una vestimenta islámica que cubre por completo el cuerpo. Este video se difunde exactamente una semana después de otro en el que Abubakar Shekau aseguraba que vendería a las niñas como esclavas.
Tras la difusión de ese primer video, varios países ofrecieron ayuda en forma de sistemas de localización satelital, aviones no tripulados y equipos de expertos en rescate para dar con el paradero de las niñas y liberarlas. El sábado 10, el gobierno nigeriano informó sobre el despliegue de dos divisiones del Ejército, pero la búsqueda por estos medios se ha visto obstaculizada por la demolición de puentes emprendida por Boko Haram para dejar incomunicada la región noreste del país, desde donde los extremistas atraviesan las fronteras con Chad y Camerún para adentrarse en las montañas y bosques en los que tienen refugios.
El lunes 5, los insurgentes, volaron un puente en la frontera con Chad. El mismo día, un comando armado de la agrupación islamista atacó la población de Gamboru Ngala, donde asesinó a entre 310 y 330 personas, incluyendo 14 policías que murieron tratando de defender su cuartel. En la noche del viernes 9, otro comando atacó la población de Liman Kara; habitantes que lograron huir relataron que Boko Haram asesinó a una gran cantidad de personas y dinamitó el puente que unía las provincias de Adamawa y Borno, con lo que se impidió el paso de vehículos militares enviados en busca de las niñas secuestradas.
La tragedia de las niñas sustraídas de su escuela el pasado 14 de abril ha desatado la indignación internacional. Los familiares de las víctimas iniciaron una campaña difundida con el lema #BringBackOurGirls, en la que denuncian la violencia islamista pero también la indolencia con que reaccionó el primer ministro Goodluck Jonathan, quien, de acuerdo con los familiares, rechazó durante semanas la ayuda ofrecida por otros países y sólo la aceptó cuando la situación se convirtió en un escándalo mundial.
Boko Haram es una agrupación de islamistas radicales cuyo objetivo es la instauración de lasharia o ley islámica en todo el país. Para lograr este propósito ha recurrido principalmente al secuestro y violación de niñas en toda la región norte de Nigeria, lo que ha obligado al cierre de escuelas en al menos cuatro estados del país donde de por sí la situación educativa es alarmante. En el estado de Borno, donde se ubica la ciudad en la que se realizó el secuestro masivo, se calcula que el 72 por ciento de los niños no está escolarizado. En lengua hausa, “Boko Haram” significa “la educación occidental es un pecado”.
Un día después del secuestro de las niñas en Chibok, un atentado mató a 71 personas y dejó a 124 heridas en una estación de autobuses de la capital nacional, Abuja. El gobierno atribuyó la explosión a Boko Haram, que se calcula ha matado a 3 mil personas desde 2009, pero de acuerdo con Amnistía Internacional sólo en el primer trimestre de 2014 murieron mil 500 personas a causa de la violencia, más de la mitad de las cuales eran civiles. Aunque reivindica como uno de sus objetivos el derrocamiento del gobierno presidido por el cristiano evangélico Goodluck Jonathan, Boko Haram no ha emprendido acciones armadas a gran escala, ejerciendo su violencia principalmente contra civiles.




