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“Grito” exclusivo: Peña convierte a ciudadanos y niños en presuntos delincuentes

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(16 de septiembre, 2014).- Este día no habrá desfile solo para la televisión aunque, al igual que la ceremonia de “El Grito”, es de gran exclusividad. Al Zócalo capitalino lo rodean miles de policías, de todas las agrupaciones incluyendo a los gendarmes y no pocos miembros del Ejército Mexicano. Apenas eran las 6 de la mañana y los accesos estaban totalmente vigilados, quienes se integraban a sus labores dentro del edificio del gobierno capitalino eran revisados exhaustivamente tanto en sus personas como las pertenencias exigiéndoles presentaran su identificación de burócratas. Ha pasado el tiempo de un acceso libre y las causas de estos excesos son para muchos incomprensibles.

Los comentarios en torno a estas medidas giran sobre el exceso de servicio de guardia que tienen todos los funcionarios y que, en estas ocasiones, luce mayor convirtiendo a los ciudadanos y a los niños en presuntos delincuentes, en personas que pueden agredir sin que se encuentre el motivo base para estas actitudes. Los de la delincuencia organizada, visto está, no atentan en contra de los grandes jerarcas, no por lo menos en la capital de la República y dado que sus bienes no son confiscados ni se les retiran las grandes fortunas acumuladas, los arreglos deben existir a un nivel tal que se respetan unos a los otros en eso de mantenerse con vida.

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Al igual que otras ceremonias como la del día del trabajo, el alejamiento que existe entre el gobierno y los gobernados es patente. En esas fechas y manifestándose más como el primer trabajador del país, el titular del Ejecutivo Federal encabezaba las marchas que culminaban en la Plaza Mayor del brazo de líderes sindicales o de miembros de la clase obrera. Lo mismo hacían legisladores y hasta jueces y magistrados. Hoy, ni siquiera se asiste, abandonaron la Plaza, la dejaron para que, en caso de no darle otro uso que lo mismo la convierte en estacionamiento que en un sitio con tal número de vigilantes que provoca ausentismo, los independientes e inconformes se reúnan en solo un punto desde el cual pueden manejar a su antojo a algunos medios de comunicación para que las demandas se pierdan.

Si a lo anterior se le agrega la cancelación de la educación cívica durante varios años, misma que influyó en por lo menos dos y tres generaciones, encontramos el porqué de la ausencia, de la indiferencia hacia manifestar patriotismo. Los vehículos no lucen banderas tricolores en las antenas, los balcones de edificios están sin iluminación o sin las tradiciones mantas sin escudo, de las mas baratas. Los vendedores ambulantes han disminuido considerablemente y están limitados en la exposición de sus productos, de las trompetas, de los espantasuegras, de banderitas de todos los tamaños para colgar, para el coche, para que los niños las traigan en sus manos para agitarlas si se presentaban en el Zócalo o por la noche en sus casas, a muy pocas avenidas céntricas, cuando Reforma, Insurgentes, las que culminan en la gran plancha, lucían saturadas.

Los gobiernos, tanto el local como el federal, reportan en los días en los cuales se presentan diversas manifestaciones, los millones de pesos que dejan de vender lo cual, señalan, les causa grandes perjuicios. Sin embargo nada sale a la luz cuando los cercos policiacos los extienden en estas fechas dejándolos también impedidos de que sus clientes lleguen hasta sus expendios. Las revisiones hechas duraban hasta 10 minutos por cada transeúnte o trabajador. Las molestias de todos ellos no se hicieron esperar y si bien los comerciantes externaron los daños que les han venido provocando la difusión de esto, dicen, se oculta en el presente. Al igual que los vendedores ambulantes de banderitas, recuerdan que era de gran beneficio para cafeterías, restaurantes, loncherías, permanecer con la cortina levantada hasta más allá de la media noche. Hoy, no se acercan ni las moscas, porque tal vez también le temen a los escudos y bayonetas.

Es seguro que lo que más influyó para estos cercos fue la agresión sufrida en Morelia en una noche como la de ayer. Hubo muertos y heridos pero ya hoy se conoce que había mucho fondo y en él la presencia de las grandes mafias asentadas en Michoacán y sus ligas con el gobierno estatal, fueron causantes de este tipo de eventos. Sin embargo también se recuerda que Vicente Fox acudió a Dolores, Hidalgo, a dar “El Grito” solo para la guardia que ocupó todos los espacios. Las vallas metálicas han empezado a ser el elemento indispensable, el que ya no falta a ninguna gira de los mandatarios. Esta medida aún no llega a las municipalidades, sin embargo y dado que existen Ayuntamientos cuyos manejos presupuestales son mayores a los de varias Entidades, no se duda que también adopten estas medidas, con lo cual estarán dando al traste con la única autoridad con la que el ciudadano tiene esperanza de relacionarse.

Vale la pena que se tenga presente la carta del cura Hidalgo, que se lea y se relea su contenido, que se recurra al llamado final, al de la caída del mal gobierno. Es un tiempo, el del presente, que llega con millones de mexicanos que, increíblemente, desconocen la letra completa del Himno Nacional; en el que los honores a la bandera se rinden esporádicamente y solo en algunas escuelas públicas porque, a las particulares ya no se les exige. La transformación del mexicano orgulloso de sus raíces, de su historia, se ha presentado como el salitre y ha penetrado de manera riesgosa. “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido” y ese es el vaticinio del futuro que más va a acercarse a una realidad en la que esas generaciones perdidas no tendrán justificación ante los embates que sufrirán sus próximas generaciones. El tiempo nos hará ver muchas realidades.

Foto:  @jpbecerraacosta

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