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Guerra interna en MORENA

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No hace mucho, Twitter agregó a su plataforma una nueva funcionalidad, Espacios, donde un usuario puede celebrar conferencias de audio en las que cualquier persona tiene la posibilidad de ingresar para hablar o sólo escuchar lo que otros tengan que decir acerca del tema que se está tratando. Hace unos días entré como oyente a una de ellas porque pensé, dado el nombre que le asignaron, que se trataba de algún debate entre simpatizantes de la 4T. Pero no, al contrario, sus integrantes eran francos detractores, o más bien, odiadores del gobierno actual.

La experiencia fue muy interesante y reveladora porque me permitió percibir de primera mano mucho de lo que piensan y sienten las bases sociales de la derecha y que para fines de quienes apoyamos la gestión de AMLO resulta útil como brújula política.

Analizando lo emitido en ese espacio de más de cuarenta participantes, observé un discurso errático y un tono de desánimo. Confieso que me llamaron mucho la atención algunas teorías tan estrambóticas que ni siquiera a los más estridentes atacantes de AMLO, como Loret y Brozo, les había escuchado. Por supuesto que se basan en las noticias falsas difundidas todos los días a toda hora en los principales programas de radio y televisión, en las páginas de los periódicos o en las redes sociales, pero su exotismo y falsa absoluta de apreciación de la realidad me dejaron boquiabierta.

Por ejemplo, en el caso del desabasto de medicinas, uno de los participantes afirmaba con total convicción que se debía a que el presidente había pretendido renegociar los contratos existentes con las farmacéuticas a fin de que le otorgaran a él un porcentaje de las ganancias y que ellas, con gran dignidad, rechazaron. Esta noticia habría sido devastadora. Curioso que en ningún reportaje de Latinus o en las investigaciones que últimamente acostumbra divulgar Carmen Aristegui – como el famoso caso de los chocolates Rocío- se haya presentado y difundido con bombo y platillo.

Y hablando de los medios de comunicación privados los cuales, en su mayoría,  desde que comenzó el sexenio (o más bien, desde que AMLO era jefe de gobierno y decidió contender por la presidencia de la República), no han cesado en su búsqueda de cualquier queja o ataque contra esta administración por más inverosímil que resulte o del más mínimo error, mancha o traspié del mandatario, su familia, su gabinete, MORENA o todo lo que huela a la 4T, y que no dudan en publicar sin importarles últimamente incluso que se trate de noticias falsas que son desmentidas muy pronto, los participantes en la conferencia se quejaron amargamente de que en ninguna parte se difundieron las “concurridísimas”  manifestaciones en rechazo de AMLO que estaban teniendo lugar antes de la pandemia y que detuvo la crisis sanitaria. Uno de ellos lo contrastaba con ese zócalo lleno en diciembre pasado por los “acarreados de López”.  Cierto que todo depende del sujeto que percibe el mundo, pero hay afuera una realidad desde la cual partir. Si examinamos los videos, los audios, las primeras planas y las columnas periodísticas desde que López Obrador asumió la presidencia, es muy fácil desmontar ese imaginario cerco informativo en el que creen vivir los detractores a los que escuché.

Todos ellos concordaron en los asuntos en los que se tienen que enfocar con ahínco para vencer al gobierno de la 4T: la defensa del INE, la reforma eléctrica y la revocación del mandato.  Se enorgullecían de que Lorenzo Córdova no haya resultado peón de AMLO como, según ellos, este último pensaba que iba a suceder por tratarse del hijo de Arnaldo Córdova. No deja de asombrar la desmemoria o la ignorancia severa que los aqueja.  El talante reaccionario del consejero presidente del INE, su animadversión hacia el presidente y el partido MORENA, así como su abyección a los expresidentes pripanistas están más que documentadas en fotografías y declaraciones propagadas mucho antes de que el candidato de MORENA llegara a la presidencia.  ¿Cómo no iba a saber AMLO con quién trataría?

En cuanto a la revocación del mandato, las bases, al igual que las cúpulas de la oposición, no acaban de ponerse de acuerdo. Aunque varios están a favor de no participar en el ejercicio democrático que para ellos es sólo un “capricho de López” al cual no hay que “hacerle el caldo gordo” para legitimarlo, otros reconocen amargamente que “el caldo gordo ya está hecho” pues el tabasqueño al que aborrecen está en el poder y que sería mejor mostrarle el rechazo votando para que se vaya. En este como en otros rubros que tocaron no parecen tener un rumbo claro ni un líder al que reconozcan. Mencionaron a Sí por México, pero no aludieron a Claudio X. González o a cualquier otro. Uno de los participantes comentó que había hablado con “príístas y panistas de cierto nivel”, y cuando pensé que iba a escuchar alguna estrategia o revelación importante, mis expectativas fueron truncadas porque nunca concluyó nada, lo que me dejó la impresión de que esos “príístas y panistas de cierto nivel” se encuentran igual de despistados.

Hay dos asuntos que los animan un poco. Es notorio como uno de ellos les funciona como poderosa válvula de escape y libera su tensión: no referirse al presidente por su nombre ni por sus iniciales (AMLO), sino sólo con los desdeñosos “López” o “Lopitos”, a fin de no alimentar los algoritmos informáticos y, una vez más, “no hacerle el caldo gordo”.

La otra cuestión sí es la que me pareció más preocupante y en la que todos los simpatizantes de este gobierno debemos poner mucha atención y reflexionar para evitar perder lo que tanto esfuerzo nos tomó lograr: derrotar por la vía democrática y pacífica al régimen pripanista.

La oposición está convencida de que los nombres de los posibles sucesores que menciona AMLO en sus conferencias matutinas sólo son un engaño y que el verdadero candidato que él ya tiene designado es otro. Una de las participantes afirmó que sabe muy bien quién es el elegido a ciencia cierta. Lo malo es que nunca lo reveló por motivos misteriosos que tampoco explicó.  Por otro lado, sí les genera mucho entusiasmo la guerra interna de MORENA. Cómo se están destrozando, por ejemplo, en Durango o en Oaxaca por los resultados de las encuestas, por las “porquerías de Mario Delgado, etc.… ¿A quiénes les recuerda este discurso? ¿Dónde comenzó? Aparentemente no tiene su origen en la oposición…¿o sí, aunque no de manera declarada, sino tras bambalinas entre quienes manejan los hilos de la derecha  y en contubernio con quienes se presentan en la arena pública como “autocríticos” denostando al partido,  a sus dirigentes, a los simpatizantes y al mismo presidente de la República y fundador de MORENA, en medios privados como Latinus, El Universal o El Reforma donde recomiendan que no se radicalice y que lo que le conviene es convertirse en un partido de centro (¿una tercera vía que fue la que acabó de hundir a los partidos de izquierda en Europa y que ayudaron a apuntalar ese neoliberalismo que tanto daño ha causado a los pueblos del mundo para favorecer a los dueños del planeta y que nuestro país rechazó mediante las urnas en 2018?)  o amenazan con escisiones si los resultados no favorecen alguna aspiración presidencial?

No suelo leer a columnistas de la oposición o los rabiosos mensajes de WhatsApp que pululan, ni escuchar las mesas de análisis de sus medios privados. Entonces, ¿por qué ingresé a ese espacio de detractores del gobierno por el que voté y al cual apoyo con convicción y racionalmente y no por “adicción o ignorancia” como algunos “autocríticos” acusan? Simplemente por el nombre de la conferencia. No quería mencionarlo porque quizá me nieguen el acceso y ya no pueda volver a entrar para sondear lo que sucede en las bases sociales de la derecha. Pero considero que es más importante que se sepa lo que puede convertirse en un riesgo real contra la continuidad del proyecto de la 4T y el título de este espacio es muy significativo: “Guerra interna en MORENA”.

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