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“Imprescindible, que familiares de migrantes reciban apoyo psicosocial”

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(28 de noviembre, 2013).- Esta mañana se realizó en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal un evento del proyecto “Fortalecimiento de los organismos y organizaciones de derechos humanos de México y Centroamérica para la protección y promoción de los derechos de las personas migrantes”, durante el cual se denunció que los familiares de los migrantes se enfrentan al olvido, al cansancio e incluso al desinterés de las autoridades por investigar dada su “nula importancia”.

Los ponentes afirmaron que el acompañamiento psicosocial a los familiares de migrantes resulta imprescindible, pues no basta con diagnosticarles desde la psicología, sino entender el entorno político, social y económico con el cual puedan “desprivatizar el daño”, colectivizarlo y lidiar con la “tragedia familiar” por la que pasan.

Cuando hablamos del enfoque psicosocial en la migración, debemos tomar en cuenta el contexto político, social, jurídico, que no reconoce sujetos en la individualidad, sino como parte de una colectividad, de un entorno común en el que el sujeto se ve en la necesidad de migrar, señaló Ximena Antillón, investigadora del área de derechos humanos de la organización Fundar.

Antillón señaló que los migrantes sufren de violación de sus derechos en diferentes rubros de la vida cotidiana desde antes de migrar, pues son las violaciones a sus derechos humanos en sus países de origen lo que los orilla a abandonar sus hogares, y una vez que lo hacen, no sólo ellos comienzan un largo camino, muchos de ellos desaparecen junto con la vitalidad de sus familias.

Los familiares están metidos en la misma lógica del Estado –indicó Antillón– ya que se busca destipificar el delito de desaparición, desaparecer las evidencias y con ello a sus familiares, razón por la cual se menosprecia el seguimiento a los casos, “hay vidas que no son vidas reconocidas como dignas de ser vividas”.

El perfil del migrante que llega a las organizaciones de derechos humanos tiene coincidencias. En el caso de la organización Sin Fronteras, “son hombres que viajan solos, entre 20 y 35 años, provenientes de Honduras, El Salvador, Colombia, Haití, Nigeria y República Democrática del Congo, en ese orden. Pero también vienen de otros países como Chile, Venezuela, países africanos y de Medio Oriente, aunque recientemente, recibimos de Siria”, indicó Carolina Carreño Nigenda, subcoordinadora de Acompañamiento Psicosocial de la organización.

Carreño señaló que las hipótesis primarias para dar atención a un migrante, es que suelen ser víctimas de trata, de violencia directa, han sufrido migraciones forzadas y en su camino han sido acusados de delitos que la mayoría de las veces los llevan a las estaciones migratorias, sin que sean cubiertas necesidades básicas de alojamiento, alimentación, vestido, entre otras, razón por la cual la asesoría psicosocial se debe de dar a corto, mediano y largo plazo.

Por su parte, Larisa Guevara, miembro del Centro de Desarrollo Humano Sike y Soma en El Salvador, recordó que las familias de migrantes en calidad de desaparecidos o fallecidos requieren ayuda. “Se va trabajando de manera integral para hacer valer sus derechos, reconocer que tienen la capacidad de tomar su propia voz, reconocer que tienen derecho a la verdad y a la justicia al tener familiares que se separaron de sus hijos por más de 10, 15 años y aún no tienen información alguna. Creemos que empoderar a las personas sí funciona”, mencionó Guevara.

El perfil de las familias de migrantes también debe ser considerado en un análisis psicosocial del tema de migración, pues se tiene una condición específica, como el hecho de que varios miembros de la familia hayan migrado con anterioridad, con lo cual migrar de generación en generación se vuelve común, así como el aislamiento social, el que las familias sean encabezadas por madres solteras y que se encuentre un luto permanente, un duelo perpetuo, señaló Karen Valladares del Foro Nacional de Migraciones de Honduras (Fonamih).

Por  último, Nieves Gómez, del Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial de Guatemala, indicó que en el enfoque psicosocial en la migración debe coincidir el término de seguridad humana, del buen vivir, de salud integral para poder construir personas que puedan vivir dignamente, dejar de vivir excluidas como lo han hecho durante toda su vida.

Nieves enfatizó la necesidad de retomar la Educación popular del pedagogo Paulo Freire así como la psicología de la liberación, es decir, “transformar sujetos de derecho en sujetos de transformación social”.

 

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