Inaceptables accidentes: prevalece neglingencia, corrupción e impunidad

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Una mezcla de emociones asalta a los mexicanos al enterarse de la noticia de una infortunada explosión de una pipa de gas en un hospital, en donde además las víctimas mas notorias son niños, por un accidente, en el mejor de los casos, o peor aún, de negligencias y corruptelas en la operación de servicios públicos.

En la piel de los mexicanos aun estan frescas y no cierran las cicatrices por el accidente en la guardería ABC de Hermosillo, que enlutó no solo a las familias directas de los niños muertos en aquella ocasión, sino de todos los mexicanos. Esa pena combinada con el coraje estan aún vivos porque no se hizo justicia, es mas a una negligencia se sumó una larga cadena de omisiones, abusos y mas y mas negligencias en las que participan altos mandos del gobierno federal, ligados incluso a la familia presidencial Calderón-Zavala, hoy en conflicto con el entonces responsable de las guarderías del Seguro Social. La impunidad fue el rasgo común.

Hoy la tragedia enlutó e indignó a los habitantes del Distrito Federal cuando una pipa de gas explotó en un centro de atención hospitalaria. El accidente como tal es imprevisible. Así ocurren, así son. Pero lo que no puede, ni debe, dejarse de lado es el cúmulo de negligencia, corruptelas, omisiones y abusos que conforman la ausencia de respeto a la ley y ausencia plena de gobierno. La impunidad es consecuencia del poco respeto a la ley y también del desorden creciente.

Buscar culpables o responsables de la tragedia sería el paso indicado, pero la experiencia indica que no tiene sentido porque si se toma con algún interés económico o político (como ha ocurrido en sinnumero de ocasiones), hasta ahí llega la investigación y a tapar los daños, como se intenta hacer –según la vox populi– con los desaparecidos de Ayotzinapa.

Ya basta de impunidad!, ya basta de solapar la negligencia, la corrupción, la impunidad! Cuantos muertos se necesitan mas, cuantos errores faltan, cuantos negocios sucios tendrán que hacerse públicos para que el gobierno se mueva y actúe, que los funcionarios dejen de pensar en sus negocios y prebendas y se dediquen a gobernar.

Eso es lo que el pueblo grita, quiere gobierno, quiere orden.

A todos nos duele el alma de pensar en esos niños marcados de por vida por las quemaduras de la explosión, pero somos insensibles a las quemaduras de los grandes negocios y las corruptelas que tienen al país en el retraso, en la sumisión, en la pobreza.

Hasta cuantos, hasta cuando?

Ayer todos los actores políticos, económicos y sociales actuaron como plañideras, tarde se hacía para aprovechar espacios para lamentarse, para mostrar una solidaridad de superficie, una sensiblería ante el dolor ajeno, pero sin modificar en nada sus hábitos ni rutinas. Los restaurantes de lujo frecuentados por políticos y empresarios lucieron repletos como siempre, eso si con el tema del accidente y sus consecuencias.

Las redes sociales, todo el día estuviero hiperactivas. Cientos o miles de funcionarios de gobierno mostraron su pesar, pero sería mejor si actuaran para evitar que estos hechos ocurran, quiza porque las instalaciones físicas no están con el mantenimiento y las condiciones mínimas necesarias para operar con seguridad.

Justicia es el reclamo.

Habrá que esperar las consecuencias electorales en el Distrito Federal. Ahí está el hecho, para empezar, de que gran parte de los delegados que ahora quieren otros cargos. Aquí estan las pruebas.

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