La caravana de los desaparecidos y el dolor de los padres #43×43

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(10 de noviembre, 2014).- El caso de los normalistas de Ayotzinapa es sólo la punta del iceberg de las desapariciones en México, como muchos periodistas se han encargado de investigar, y como quedó de manifiesto con la llegada de la caravana  “43×43 Ni un desaparecido más” al Zócalo capitalino, donde más padres con hijos desaparecidos acudieron a recibirlos.

Uno de ellos fue  Pedro Santiago Ramírez, padre de Pedro Santiago Hernández de 24 años, quien en compañía de Eduardo Santiago Mateo de 17, viajaron el pasado 22 de enero de 2012 rumbo a Arcelia, Michoacán a una visita familiar. Una vez culminada, decidieron volver a su casa en Toluca, Estado de México, aunque nunca pudieron llegar.

La última llamada recibida fue aquel día a las 21:30 horas, cuando los hoy desaparecidos informaron que estaban por entrar al municipio de Tejupilco.  “Desde entonces no sabemos nada de ellos, me quitaron lo que más quería en la vida”, exclamó consternado, para luego cuestionar en la vida: “¿Por qué me pasó esto? ¿Por qué le pasó a mi hijo? No era un vago, era un buen muchacho”.

Para el señor Santiago, quien recibe la caravana proveniente de Iguala, Guerrero usando una playera que dice “No más sangre”, esta es su esperanza para hallar a su hijo.

En aquel entonces, denunció la desaparición en dicho municipio del Edomex, sin embargo nunca hubo una indagatoria verídica. De hecho la camioneta Van que llevaban los desaparecidos fue hallada cuatro meses después en Morelia, aunque la familia supo eso aproximadamente un año después.

“si te saco una cita con el procurador es un arma de dos filos, como te puede ayudar, como te puede ir mal. Yo conozco muchas cosas de acá adentro”, fue la advertencia que le hizo el abogado asignado por la Procuraduría mexiquense, un calvario que siguió con intentos de extorsión para supuestamente dar con su hijo.

A pesar de que las búsquedas resultan caras y él es comerciante ambulante, consiguió otro legista pues no estaba conforme,  “no me cobra mucho y ya fuimos a la PGR y ya está la denuncia”. No obstante, no obtiene rastro alguno, pues como afirma “la ley y la justicia no hacen nada”.

Por ello, al ver que la caravana llegaría al Distrito Federal “me dio ánimo ver la marcha, lo que hacen ahorita y a ver qué logro con ellos. No me sana el dolor, hasta escuchar la noticia de que mi hijo está vivo o ya falleció”, sentencia.

Con información de Animal Político

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