La tragedia de Iztapalapa sigue sumando nombres y familias enlutadas. La Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa) confirmó que la cifra de fallecidos por la explosión de una pipa de gas LP, ocurrida el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, aumentó a 27 víctimas mortales.
En su corte de este jueves a las 10:00 horas, la dependencia precisó que la más reciente víctima es Ricardo Corona Hernández, de 38 años, quien estaba internado en el Hospital Rubén Leñero.
Los heridos que luchan por su vida
El informe oficial también señala que 18 personas permanecen hospitalizadas, la mayoría en el Instituto Nacional de Rehabilitación y el Hospital Rubén Leñero. Entre ellas se encuentran dos menores: Isaí Santiago Ramírez Cano, de 2 años, y Uriel Antonio Rosas Guerrero, de apenas 1.5 años, ambos en estado delicado.
De los más de 80 lesionados inicialmente, 39 ya fueron dados de alta tras recibir atención médica.
La historia que estremeció a México
El caso de Jazlyn Azalet, la niña de 2 años cuya abuela Alicia Matías dio la vida al cubrirla de las llamas, sigue conmoviendo al país. La pequeña continúa su recuperación en el hospital Shriners, en Galveston, Texas, con apoyo de la Fundación Michou y Mau, que reporta avances alentadores en su estado de salud.
El listado de fallecidos incluye a Erik Vicente Romero Acevedo, María Salud Juaurrita Molina y a tres estudiantes del CECyT 7 “Cuauhtémoc” del IPN: Jovani Lianos Martínez, Juan Carlos Sánchez Blas y José Gabriel Hernández Méndez. Sus muertes han generado pesar en la comunidad académica y en todo el país.
Una tragedia que marcó a la capital
La explosión ocurrió cuando la pipa de gas LP ingresaba al Distribuidor Vial de la Concordia, a la altura de calzada Ignacio Zaragoza, generando un incendio de enormes proporciones. La onda expansiva alcanzó vehículos, viviendas y peatones que transitaban por la zona, dejando una estela de destrucción.
Hoy, mientras 27 familias enfrentan la ausencia definitiva de sus seres queridos, 18 pacientes luchan todavía por sobrevivir a las quemaduras y lesiones provocadas por la tragedia.


