(25 de diciembre, 2014).- La mano de Estados Unidos está cada vez más presente en México desde la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Agentes del FBI indagando en Iguala, los discursos de cooperación del embajador de Estados Unidos en Guerrero y anuncios de “ayuda en seguridad” desde Washington son algunos de los ejemplos que han estado cobijados bajo la Iniciativa Mérida lanzada por Felipe Calderón y continuada por Enrique Peña.
De acuerdo con el portal Periodismo Internacional Alterativo (PIA), no perdieron tiempo cuando días después arribaron agentes de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) con el fin de llevar a cabo tareas forenses. Esta acción fue reconocida por el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam. Lo anterior fue declarado en días pasados por el subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Sergio Alcocer.
Además la semana pasada, el embajador de EE.UU. en México, Anthony Wayne, tuvo una reunión con el gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega, donde los dos charlaron sobre la posible asistencia del gobierno norteamericano a Guerrero bajo la Iniciativa Mérida que se coordina con el gobierno federal. Wayne señaló que su país “apoya los esfuerzos de Guerrero para construir una cultura de paz y de estado de derecho en ese Estado”.
Otra semana atrás, el Wall Street Journal apuntó en un reportaje que habían agentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos participando como encubiertos en operativos de México, armados y vestidos con uniformes de la Marina; sumado a ello hay apoyo del FBI y de la Drug Enforcement Administration (DEA).
Y todos los puntos anteriores fueron posibles por la Iniciativa Mérida firmada en 2008 por el entonces mandatario, Felipe Calderón, y su homólogo estadounidense, George W. Bush, el cual prevé un fondo de dinero que provee equipo de seguridad; además de la militarización, fuerte injerencia en la estructura institucional en materia judicial y de seguridad.
Para el investigador mexicano John Saxe-Fernández “se expresa en guerra irregular con espionaje, contraespionaje, fuerzas especiales y contrainsurgencia ante un enemigo interno que opera entre los civiles, como dice el Pentágono, asignando a las Fuerzas Armadas de México tareas de represión interna, sin mayor efecto sobre lo que dice querer erradicar”.


