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La quincena Popeless

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Pedro Miguel

@Navegaciones

@Gonllardo, mi latinista de cabecera, me propuso algo mucho mejor que el Papam non habemus, que suena a orfandad: Papa caremus, o “estamos libres de Papa”. En efecto, con la abdicación de @Pontifex_es (alias tuitero de Joseph Ratzinger, alias Benedicto XVI), quedan unas buenas semanas en las que el tipo, aunque en funciones, andará recluido en oración y El Vaticano será una gallina sin cabeza porque, para efectos prácticos, andamos Popeless. El periodo puede ser aprovechado para blasfemar y pecar a gusto pero para la grey católica tal vez sería mejor idea emplearlo para  reflexionar sobre la utilidad de los pontífices: ¿les cae que sirve de algo un viejito bonachón o gruñón (casi siempre es las dos cosas) que desde la remota Roma les dicta, o pretende dictarles, en qué creer, cómo rezar y la forma correcta de coger? Neta, netísima, ¿no les iría mejor ahorrarse la porción de las limosnas que se va a financiar los hilos de oro de la casulla y los zapatitos rojos de Nino Gucci, y entablar una relación directa con Jesús, o con el mero papá de éste (que son la misma persona, pues), sin necesidad de intermediarismos, ventanillas y burocracias? ¿Realmente hay diferencia entre tener Papa y no tenerlo? Conste, #espregunta, y hecha sea con el debido respeto.

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