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¿La tragedia de Nigeria será la oportunidad de Obama?

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(08 de mayo, 2014).- El lunes 5 de este mes, al mismo tiempo que se difundía un video donde el líder del grupo extremista nigeriano Boko Haram anunciaba su intención de vender como esclavas a las más de 200 niñas secuestradas que mantenía en su poder, un comando armado  de la agrupación islamista atacaba la población de Gamboru Ngala, donde asesinó a entre 310 y 330 personas, incluyendo 14 policías que murieron tratando de defender su cuartel.

De acuerdo con el testimonio de sobrevivientes de la masacre, las agresiones se prolongaron por más de doce horas, durante las cuales el gobierno de Nigeria no fue capaz de reaccionar para contener la violencia en esta localidad del norteño estado de Borno, el mismo donde se produjo el secuestro de 276 niñas el pasado 14 de abril y de entre 8 y 11 más apenas el martes 6 de mayo. Borno es considerado la cuna de Boko Haram, movimiento liderado por Abubakar Shekau –por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de 7 millones de dólares– y cuyo supuesto propósito es derrocar al gobierno nacional para crear un Estado regido por su interpretación de la ley islámica.

El consenso sobre la gravedad de la situación en Nigeria ha brindado a Barack Obama, presidente de Estados Unidos, la oportunidad de presentar una imagen de éxito y colaboración en su liderazgo internacional, el cual ha sido criticado por la oposición republicana por su fracaso en conflictos recientes como el diferendo entre Rusia y Ucrania por la península de Crimea o la guerra civil en Siria. Sin embargo, también existe el riesgo de un gran fiasco internacional si no se logra localizar a las niñas secuestradas o si sus captores las asesinan para frustrar un intento de rescate. De hecho, el gobierno de Nigeria había descartado previamente lanzar un operativo militar a gran escala por este motivo.

Pese a que hace ya casi un mes del secuestro masivo, hasta hoy las autoridades nigerianas no conocen su paradero, y grupos de derechos humanos temen que ya hayan sido sacadas del país a través de la cercana frontera con Camerún, un área selvática bajo el control de Boko Haram. Tras la difusión del video donde se anuncia la venta de las niñas como esclavas, la comunidad internacional ha reaccionado ofreciendo su ayuda técnica y logística para lograr la localización y liberación de las niñas que fueron secuestradas como una medida de presión para el cierre de las escuelas, pues de acuerdo con el grupo islámico las niñas no deben recibir educación sino casarse y atender a sus maridos.

Canadá, China, Estados Unidos, Francia y Reino Unido ofrecieron la ayuda de equipos especiales y sistemas de rastreo mediante aviones no tripulados o satélites para dar con el paradero de las niñas, aunque hasta ahora se ha descartado una ofensiva militar de fuerzas extranjeras. El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ha aceptado la ayuda e incluso ha mostrado optimismo ante la reacción de los “líderes mundiales”, pues considera que la atención de la comunidad internacional al conflicto que azota a su país supondrá el fin de Boko Haram, considerado un grupo terrorista.

En el caso de Estados Unidos, la ayuda consistiría en una “célula de coordinación, un equipo interdisciplinario que pueda aportar su experiencia en inteligencia, investigaciones y negociaciones sobre los rehenes, ayudar a facilitar el intercambio de información y proporcionar ayuda a las víctimas”, de acuerdo con Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado. Obama confirmó en entrevista que “hemos ofrecido la asistencia de nuestro Ejército y nuestros funcionarios de seguridad, y la han aceptado”, y sugirió la posibilidad de que la cooperación con Nigeria se extienda tras la misión de rescate para “lidiar con el problema más amplio de las organizaciones de este tipo, que causan esa clase de destrucción en la vida diaria de las personas”.

Nigeria, mujeres bajo asedio, banner con texto

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