(10 de diciembre, 2013).- “Son las mujeres las que siempre han puesto las flores a los fusiles, a las armas. Son la voz más fuerte, por no decir la única en busca de los desaparecidos, en busca de sus seres queridos”, dijo el padre Alejandro Solalinde en el segundo día de estancia en la Ciudad de México de la Caravana de Madres Centroamericanas en Busca de sus Migrantes Desaparecidos.
En este sentido, Solalinde hizo hincapié en el sexismo que impera cultural y socialmente en nuestro país, en el que tanto autoridades como Iglesia amedrentan a mujeres en general y a religiosas en particular para que desistan de la denuncia en contra de las injustas políticas migratorias.
Durante el recibimiento a la Caravana en la antigua sede del Senado de la República, las madres exigieron al gobierno mexicano la eliminación de la petición de visa a centroamericanos que cruzan por nuestro país detrás del sueño americano. Pidieron asegurar el libre tránsito para sus hijas e hijos, porque como indicó Rosa Nelly Santos, “nosotras sí somos bienvenidas, pero nuestros hijos no. Porque México, hemos comprobado, es un campo dinamitado”.
Fray Tomás González sentenció que “hay muchas personas que se irritan con lo que nosotros decimos, los sacerdotes, las religiosas, gente que está en las casas de migrantes, pero en el rubro de política migratoria este país no es soberano. No podemos esconder que todo nuestro país es una frontera de sur a norte y el Estado mexicano está haciendo el trabajo sucio para los Estados Unidos, que es un trabajo de detención del flujo de migrantes. Se está haciendo también una política de exterminio a la acción migrante”.
Calificó como “un acto revolucionario” la caravana de las 45 madres “porque vienen a decirle a este Estado, a las autoridades, que no están de acuerdo con esta política migratoria”, puesto que no se puede ocultar que “al que no lo secuestran lo ultrajan sexualmente, al que no, los agentes de migración le piden una cuota, a la que no, es víctima de trata”.
Tomás González indicó que las medidas cautelares ofrecidas por el gobierno mexicano a los defensores de derechos humanos deben ir encaminadas a la protección de las personas migrantes “y nos reviran y nos dicen ‘¿qué quieren que el Ejército Mexicano acompañe a los migrantes en su trayecto por La Bestia?’, pues sí, si es posible, sí señores. ‘¿Y quieren que la Procuraduría General de la República esté en cada estación?’, pues sí señores, si es posible sí”.


