(20 de septiembre, 2014).- Allá por la Cananea heroica, donde el porfiriato y sus Larrea de entonces esclavizaban a los trabajadores, al menos desde Salinas y con el agregado del neoliberalismo económico, volvieron a esclavizar a esos mineros, con la complicidad del desgobernador de Sonora: Guillermo Padrés. El perverso Grupo México y sus socios, incursionan en empresas de agua, cines y otros ramos, pero siempre explotando a los trabajadores, a los mineros y pobladores cercanos a esa devastadora actividad. Y debido a las malas instalaciones en todas sus minas, en la mina Buenavista que se encuentra en Sonora, se escaparon miles de metros cúbicos de sulfato de cobre que envenenaron las aguas de dos ríos, las tierras de siete municipios y varias comunidades aledañas. El daño durará cientos de años; y ni con todos sus miles de millones de dólares puede reparar el desastre que ha causado. Pero el genocida Germán Larrea Mota-Velasco y familia con sus socios no han dado la cara. Sólo sus testaferros han salido a prometer –en este sexenio de las promesas– que repararán los daños; aunque lo han estado haciendo a cuentagotas.
II.- Ese envenenamiento afectó a unos 200 mil mexicanos que han sido desamparados por el complaciente gobierno federal, pues Peña no ha declarado el área como zona de desastre. Y sólo ha prometido que sancionará a quienes deberían enfrentar un juicio penal y recibir una sentencia de cadena perpetua; pues se han comportado como delincuencia organizada. Pero si no es procesado hasta las últimas consecuencias, los mexicanos debemos exigir justicia penal, o ejercer la soberanía de que somos titulares para hacer justicia constitucional, ante un gobierno estatal y federal contrarios a lo que establecen los Artículos 39 y 136 de nuestra Ley Suprema; pues desde hace unos 30 años, los Larrea han contado con la impunidad de la Secretaría del Trabajo, Semarnat, la Procuraduría del Medio Ambiente y de los desgobernadores de los estados donde someten a los pueblos indígenas para tener ganancias multimillonarias.
III.- Grupo México, Televisa y las 300 familias millonarias, concentran la riqueza y sobornan a los malos gobiernos para continuar enriqueciéndose. Los Larrea y sus capataces deberían estar detenidos para responder del desastre. En cambio han publicado, con el nombre de un tal Carlos Ernesto Rivera Flores, una carta dirigida a Peña, a Padrés y al secretario del Medio Ambiente: Guerra Abud, para pedirles piedad, pues –según ellos– ya encontraron a quién responsabilizar por la fuga de esos venenos, y alegan su inocencia. Es un panfleto repleto de cinismo, que los Larrea no fueron capaces de suscribir. Pero mienten, pues sus técnicos no revisaron si el trabajo de la empresa Tecovifesa estuvo bien hecho. No hay pretextos, el Grupo México debe ser sancionado por el genocidio en la mina Buenavista. Por tener enterrados 65 mineros en su panteón particular de Pasta de Conchos y por el peligro que acecha a los alrededores de todas las minas que tienen concesionadas. Pero en cambio, gozan de total impunidad. No hay más que desde Cananea estalle una revuelta social contra la impunidad y corrupción que los protege.


