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Las balas entraron y por fortuna sigo viva: Juana Velásquez, sobreviviente en “La Bestia”

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Diana MANZO | Página Tres / 

Juana Velásquez López asegura ser chiapaneca, del poblado Cintalapa. Ella y su esposo Francisco Javier Solórzano López abordaron el tren en Arriaga, Chiapas, con destino a Unión Hidalgo, en el Istmo de Tehuantepec, a donde viajan cada que pueden en busca de trabajo.

“Nosotros no queríamos ir a Estados Unidos, simplemente llegar a Unión Hidalgo y después a Salina Cruz, veníamos a vender cerveza en las playas, a rentarnos como meseros en estos días de Semana Santa”, dijeron.

Adoloridos por las balas que tocaron las armas de los asaltantes, agradecen a la vida no haber muerto, pero aseguran fue una horrible experiencia.

“Mi esposo y yo estábamos en el segundo vagón, de repente vimos que en el poblado de Reforma, a unos cuantos kilómetros, se treparon al tren dos hombres armados que salieron de la Casa Vieja, mientras que los otros comenzaron a tirotear y vimos cómo las cuatro personas que fallecieron se dirigieron a nuestro vagón y ahí comenzó todo, a mí me dieron dos balazos, uno en mi brazo y el otro en mi pie izquierdo”, narró.

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Aunque las palabras le salían a medias por el dolor de sus heridas, Juana dijo ser mexicana y no centroamericana, y pidió volver a su pueblo, de donde dijo salió para trabajar y no para vivir una amarga experiencia.

“De las tantas veces que hemos viajado en el tren, porque no pagamos ni un peso, no nos imaginábamos esta tormenta, estuvimos entre la vida y la muerte, por suerte no dañaron las balas nuestros órganos, vivimos para contarlo y lo único que quiero es llegar y abrazar a mi familia”, concluyó.

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