Las encuestas, el gran elector

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Las encuestas pueden llegar a marcar una tendencia y en razón a esto las campañas políticas reaccionan, actúan y direccionan sus estrategias. Sin embargo, algunas suelen ocultar sus intereses partidistas. Vale la pena recordar que en el 2009 el Revolucionario Institucional (PRI) las utilizó como parte de una estrategia para regresar a Los Pinos. En Zacatecas llevaban 15 puntos de ventaja sin candidato a gobernador, un año después el 26 de marzo se dio a conocer una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), el candidato Miguel Alonso Reyes respaldado por los priístas, el Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), contaba con el 27.2% del total de los votos, al final se impuso. Meses después, en Julio el gobierno del perredista Leonel Godoy Rangel se asombró de las cifras que manejaba dicha empresa en Michoacán: 32.9 por ciento a favor de los priístas, 31.9 a favor de Acción Nacional (PAN) y 27.9 para el Partido de la Revolución Democrática (PRD). En ese orden quedaron al concluir la contienda. Sin duda el priísmo logró crear una percepción de su recuperación al fabricar dos mandatarios.

En el 2012 las cosas no cambiaron, el seguimiento del diario Milenio GEA/ISA falló, tras marcar que la diferencia con la que Enrique Peña Nieto le ganaría a Andrés Manuel López Obrador en la contienda por la presidencia de la República sería de 18 puntos. En los hechos fueron menos de 7 puntos. De manera tardía el árbitro electoral reconoció que hubo un vacío legal ante la falta de rigor científico de algunas encuestadoras que durante la campaña proselitista elaboraron y difundieron un alud de reportes sobre preferencias electorales. Salta a la vista la falta de seriedad de las encuestadoras, propiciaron inequidad en el proceso electoral donde se impuso la lógica de la compra de votos.

Volviendo al 2016, en las 12 elecciones para gobernador el PRI aparece con ventaja en todas las encuestas. Por citar un par de ejemplos, en Puebla van arriba 7 puntos sobre el PAN, en Veracruz tienen 6 puntos más que el blanquiazul.

A esto se añade el mal momento que atraviesa la oposición, los panistas destituyeron al coordinador de los diputados en el Congreso local de Sinaloa, Guadalupe Carrizoza Cháidez por defender a la legisladora Lucero Guadalupe Sánchez López a quien se le vincula con Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias El Chapo. El conflicto ha servido para revivir la disputa entre el ex líder nacional del PAN Gustavo Madero Muñoz y el ex mandatario Felipe Calderón Hinojosa. De seguir así, perderán en el 2018.

Otros que andan en problemas son los perredistas, la política de alianzas con los azules ha terminado de dividirlos en Puebla. El PRD nacional intervino y rechazó la alianza con el PAN en esa entidad. El presidente del Sol Azteca Agustín Basave, criticó la injerencia del gobierno de Rafael Moreno Valle en su proceso interno. A pesar de esto, ambos institutos políticos irán juntos en Durango, Zacatecas, Oaxaca, Veracruz, también en Quintana Roo y Sinaloa, pero con candidatos externos.

Mientras, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), está apostando a crecer en Veracruz donde es la tercera fuerza y en Zacatecas con el senador de la República David Monreal Ávila.

Quienes no bajan la guardia son los padres de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, siguen en pie de la lucha al cumplirse 16 meses de los hechos de Iguala. La clase política ha provocado un colapso en la confianza de la ciudadanía. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman señala que ha crecido la creencia de que los líderes no solo son corruptos o estúpidos, sino que son incapaces. Quizá tengan razón.

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