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Las sanciones económicas a Rusia y sus consecuencias

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Aunque Biden liberó la semana pasada 180 millones de barriles de su reserva estratégica para tratar de bajar los precios del petróleo, estos han vuelto a subir debido a las posibles sanciones contra Rusia por los recientes acontecimientos en Bucha, Ucrania: un ataque a población civil que, por un lado, el gobierno de Ucrania califica como masacre y, por el otro, el gobierno ruso señala que se trata de un montaje para provocar la entrada de la OTAN en el conflicto, como lo hiciera en los noventa en la antigua Yugoslavia.

Mientras tanto, esta semana, la Unión Europea analizará la opción de prohibir la importación de petróleo y carbón rusos a los países que componen dicha unión; esto, en un escenario ya de por sí difícil, de crisis energética que se traía previo a la invasión rusa a Ucrania, donde los precios de la electricidad obligaron a algunos países, Alemania como principal, a regresar a la quema de carbón en plantas de combustión interna para producir su energía eléctrica ante los aumentos constantes del gas natural.

Sin embargo, Rusia no se ha quedado de brazos cruzados, al responder prácticamente que, si siguen por ese camino, el impacto en el mercado podría llegar a ser catastrófico. Y movió dos fichas: primero, obligará a todos los países “no amigos” a comprar el gas natural que le tienen contratado, en rublos (la moneda local rusa) en lugar de euros; para ello deberán abrir cuentas bancarias en el Gazprombank, el banco fundado por la empresa gasera estatal rusa que, por ende, está fuera del radar de las posibles sanciones.

En segundo lugar, Rusia anunció que tratará de ampliar los suministros al creciente mercado de la región de Asia-Pacífico y ya empezó con ventas a la India con altos descuentos. Y aunque China ha decidido reducir drásticamente su consumo de petróleo, en lo que técnicamente se llama “destrucción de demanda”, puede que siga el mismo camino de la India si los precios que le ofrece Rusia le convienen.

Varios de los analistas energéticos y económicos más serios consideran que el barril podría llegar hasta 300 dólares, pero verlo más allá de los 350 es algo inimaginable, contrastando con las declaraciones de Alexander Novak, viceprimer ministro ruso, que augura un precio de hasta 500 dólares por barril si occidente decide renunciar al crudo ruso.

Por último, como colofón de medidas en esta crisis energética, el gobierno de Alemania decidió tomar control de la filial alemana de la empresa rusa Gazprom, con tal de salvaguardar la seguridad energética del país. Esto lo hará mediante su órgano regulador de energía; el cual, por cierto, no tiene autonomía como la CRE de México, sino que está dentro del Ministerio de Economía; es decir, en el Poder Ejecutivo.

Al parecer, el panorama energético mundial y sus complejidades le están dando la razón a la Reforma Eléctrica impulsada por el presidente López Obrador y a la necesidad de construir nuestra soberanía y autosuficiencia energéticas. Y los legisladores, próximos a discutir y votar dicha iniciativa, deberían salir de su aldea cognitiva y de intereses, pues el futuro y la viabilidad económica de nuestro país para las próximas décadas depende de esto.

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