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La actitud de EE.UU. de no ver “ningún problema” en América Latina

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Elvira Arellano / Colaboradora

(27 de agosto, 2014).- Los que hemos vivido sin documentos en los Estados Unidos hemos percibido cierto fenómeno cultural que predomina en este país. Podemos decir que es la actitud de decir “no veo ningún problema y por eso no existe ningún problema.  Y no veo ningún problema porque no lo busco”.  Por cierto así fue la actitud hacía los 12 millones de indocumentados y sus familias durante decenios. También representa la actitud que se ha tomado hacía América Latina.

Los ciudadanos estadounidenses, y los imperios mediáticos que los guían, reaccionaron con sorpresa cuando de repente miles de niños hondureños aparecieron en la frontera.  No habían prestado atención cuando el golpe de estado de 2009 produjo caos en aquel país, a pesar de que el gobierno golpista recibió, inmediatamente, fondos estadounidenses.  Cuando los escuadrones de muerte empezarón a matar gente en Honduras y cuando el gobierno los comenzó a encarcelar, el público norteamericano no lo pudo ver porque no hizo el intento de mirar.

Las actitudes hacía América Latina son especialmente ciegas.  La “guerra en contra de las drogas” de mala fama, auspiciado con fondos provenientes de los Estados Unidos, causó la muerte de arriba de 50,000 personas en México, y estableció una cultura de violencia criminal que sigue creciendo.  Cuando miles de centroamericanos que viajaban a través de México se encontraban plagiados, golpeados y asesinados por organizaciones delictivas, el pueblo de los Estados Unidos no lo notó, por la razón de que no miraron.

Me partió el corazón ver cómo a aquel joven fuerte en Misuri fue abatido por la policía, a pesar de tener sus manos en el aire.  Oí a su familia decir que él acababa de graduar de la secundaria y que el día siguiente iba a comenzar sus estudios en una escuela de capacitación.  Ya no lo van a ver graduar nunca. Tampoco lo van a ver casado. Jamás verán sus nietos.

Pensar de aquella madre me dolió mucho pero me dio mucho gusto ver cómo tanta gente se levantó para exigir la justicia.  Y de repente los estadounidenses vieron, porque hicieron el esfuerzo de mirar.

Esta nación tiene la mayor proporción en el mundo de sus habitantes encerrados en la cárcel. La mayoría de ellos son personas de color. La criminalización de las comunidades de color ha producido un coraje que ya podemos ver in Misuri.  La forma en que se han abandonado las comunidades de color a la desocupación, la falta de viviendas y de cuidado de salud, ha implantado ese coraje en los corazones del pueblo.

Los oficiales de policía que patrullan a nuestras comunidades.  Todos los días, cientos de miles de indocumentados manejan mirando en los retrovisores de sus coches.  Sabemos que un oficial que nos perfila por nuestra raza y nos para por una luz trasera descompuesta, tiene el poder de derrumbar a todo lo que hemos construido a duras penas en nuestras vidas en este país, en un momento.   Especialmente los latinos jóvenes se han convertido blancos de atención, y con demasiada frecuencia, la violencia, de los policías.

En la misma manera que la cuestión de inmigración ya ha despertado y unido a la comunidad latina, tal vez el asesinato de Michael Brown puede despertar de nuevo a la comunidad afronorteamericana.  Las dos comunidades comparten muchos problemas y un creciente coraje.  Ha llegado el momento en que se unan las dos comunidades.  La gente merece poder vivir libres del miedo: El miedo de que sus jóvenes van a acabar asesinados por oficiales de policía que nos debe proteger, el miedo de que te puedan quitar todo por medio de una deportación arbitraria.

Si juntos miramos, juntos veremos, y juntos actuaremos.

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