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Los ajolotes no son un mito (todavía)

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(31 de marzo, 2014).- Un animal de “alegre cara extraterrestre y brazos y manos de mono albino” fue lo que vio el escritor Francisco Goldman en el prehispánico ajolote –del náhuatl axolotl–, hoy aparentemente condenado a desaparecer de las aguas de los canales de Xochimilco: biólogos de la UNAM han sentenciado que su desaparición, podría darse antes del 2020.

De acuerdo con la Academia Mexicana de Ciencias, la cantidad de ajolotes registrados en 1998 –durante el primer censo realizado en los canales de Xochimilco por la investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Virginia Graue– ascendía a 6 mil especímenes por kilómetro cuadrado; en el 2003 la población disminuyó a mil ejemplares en la misma área y en el 2008 apenas se encontraron 100 ejemplares por kilómetro cuadrado.

Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México –y quien realizó el último censo de ajolotes–, informó que próximamente se realizará un nuevo censo, que en esta ocasión incluirá las regiones de Milpa Alta y Tláhuac.

Para determinar con precisión la cantidad de ajolotes existentes, en 2013 se realizó durante un lapso de tres meses la primera fase del cuarto censo poblacional en la zona correspondiente a 2013-2014, y  una segunda comenzó la primera semana de febrero de este año. El conteo se desarrollará a lo largo de tres meses en 40 canales, los más alejados de la zona urbana.

“Como se estimaba, la cantidad aún disminuye de manera grave. Por eso propusimos un plan para revertir esas cifras, evitar la desaparición y restablecer sus poblaciones junto con su ecosistema, que es Xochimilco”, declaró Zambrano González.

Dada la trascendencia de su existencia, en el rescate del ajolote participan científicos, chinamperos y organizaciones locales. De acuerdo con la mitología, los mexicas consideraban al ajolote como la reencarnación del dios Xólotl, quien fuera castigado condenándolo a vivir como monstruo acuático tras su negativa a sacrificar su vida en el fuego para que el Sol y la Luna giraran.

El ajolote tiene 17 variedades distintas y su ecosistema ha sido notoriamente devastado luego de que las descargas de aguas residuales terminaran en los canales xochimilcas, mientras hace cinco décadas, narran los habitantes, el agua en la que vivían en ese momento los ajolotes era cristalina.

“A la orilla de los canales veías cómo nadaban las carpas, el agua era clarita porque cada cierto tiempo dragaban los canales y cerraban tramo a tramo con costales como de arena para limpiar lo que se acumulaba y luego echar a las chinampas ese lodo con el que se sembraban las hortalizas, el maíz, de todo”, narra Josefina Escalante, habitante de Xochimilco que a sus más de siete décadas de vida recuerda también a los ajolotes como parte de su infancia.

“La gente cuando sembraba todas sus chinampas sacaba el lodo de los canales para usarlo como un tipo de fertilizante natural; ahí era cuando salían los ajolotes de entre el lodo, se veían muchísimos, chiquitos y babosos. La gente también los comía, los ponían en agua, les untaban la ceniza que deja la leña para limpiarles la baba  que tienen en su cuerpo para comerlos”, señaló Josefina en entrevista con REVOLUCION TRESPUNTOCERO.

Por su parte, el biólogo Raúl Rivera Velázquez, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, ha asegurado que las especies depredadoras del ajolote, como la carpa y la tilapia, fueron introducidas por el ser humano para pesca deportiva.

El pasado 21 de marzo, se liberaron 40 ajolotes en la zona lacustre de los canales de Cuemanco, Apatlaco y la Draga, en la delegación Xochimilco, donde especímenes de entre año y medio y tres años de edad buscarán tener un hábitat natural para reproducirse.

Foto: El Universo bajo el microscopio 

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