(27 de noviembre, 2014).- 43 Madres de migrantes centroamericanos llegaron el pasado 20 de noviembre para participar en la Caravana que busca a desaparecidos, con la exigencia de que el gobierno mexicano detenga el plan Frontera Sur, que dicen, es financiado por Estados Unidos.
“Tenemos bien claro que este plan Frontera Sur surge por la crisis humanitaria declarada por los Estados Unidos ante el aumento de la migración de niñas y niños. En mi país nosotros como organización de familiares vemos cómo ha sido declarado emergencia humanitaria, cómo se han movilizado por todas las deportaciones y cómo va llegando nuestra gente maltratada, nuestras mujeres víctimas de violaciones, los niños con un trauma que necesitan atención psicológica”, declaró Anita Celaya, salvadoreña participante de la caravana.
Otra de las exigencias para terminar con la violencia y extorsión que padecen los migrantes en su recorrido por el país a manos de autoridades mexicanas coludidas con grupos delincuenciales., es que el gobierno mexicano extienda un permiso a los migrantes centroamericanos para que puedan cruzar el territorio nacional pues su objetivo es llegar a Estados Unidos.
“Los migrantes no son mercancía, son nuestros hijos, una parte del corazón de cada una de nosotras y por eso no nos importa todo lo que tengamos que pasar para buscarlos y exigir a las autoridades un alto. Ya es suficiente todo lo que han masacrado a nuestros hijos”, concluyó.
Por su parte, Fray Tomás González Castillo, director de la La 72 Hogar Refugio para Personas Migrantes, aseguró que las madres vienen a buscar a sus hijos en un país que se encuentra en una situación de violencia, pobreza extrema y desigualdad, donde las estaciones de Migración son “cárceles fruto de la política migratoria de criminalización del extranjero pobre” y donde los derechos humanos no son respetados.
En su paso por Guadalajara, la caravana conformada por familiares de migrantes desaparecidos de desde Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, realizó una marcha acompañada de miembros de organizaciones locales miembros de varias congregraciones católicas, hasta llegar al centro histórico de Zapopan, donde realizaron una jornada cultural y de oración.


