(11 de mayo, 2014).- Javier Enríquez Sam, coordinador general del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, afirmó que el incremento en los casos de tortura que se vive en los estados del norte del país como Sinaloa, Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León se debe a la presencia de los militares, quienes se han ganado el “privilegio” de torturar del que ya gozaban los miembros de los cuerpos policíacos. Otrora un problema que se presentaba principalmente en los estados del sur como Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán, hoy la tortura es un problema de todo el país.
El coordinador del colectivo con sede en la Ciudad de México recordó que en su visita al país el mes pasado y a principios de éste, el relator especial sobre tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Juan E. Méndez, afirmó que estas prácticas se han generalizado en México. Enríquez Sam sostiene que esto se debe la policía y ahora los militares la utilizan “frecuentemente con fines de investigación, para forzar confesiones y demostrar resultados”.
Para este defensor de los derechos humanos, el aumento de 500 por ciento en la práctica de la tortura que vive México se dio por la guerra contra el crimen organizado que declaró el ex presidente Felipe Calderón y que el actual gobierno ha continuado.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) sostiene que en varios casos documentados la tortura se ejerce a manera de “castigo ejemplar para desalentar la denuncia y la participación en movimientos sociales críticos al gobierno; como acto intimidatorio; para anular la personalidad de la víctima; y/o para que se autoinculpe de delitos o inculpe a terceras personas”.


