El 28 y 29 de marzo pasados, tuvieron lugar la Caravana y el Encuentro por la Justicia a los Pueblos del Popocatépetl, los cuales buscaron compartir experiencias y trazar líneas de acción y estrategias comunes en la lucha contra el Proyecto Integral Morelos. La siguiente es una breve reconstrucción de la manera en que las comunidades del volcán se toparon con este megaproyecto y fueron organizándose para resistir a lo que consideran un despojo de sus tierras y su agua.
(01 de abril, 2014).- En octubre de 2011, los vecinos de la comunidad de Huexca en el municipio de Yecapixtla, Morelos, vieron llegar trabajadores y maquinaria a uno de los predios de la comunidad. Entonces supieron que el dueño del predio lo había vendido a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la cual informó a los pobladores que ahí se construiría una subestación eléctrica.
Para enero de 2012, la gente de Huexca comenzó a extrañarse ante la magnitud de la obra y el tipo de estructuras que se estaban construyendo, por lo que solicitaron información a las autoridades. Éstas respondieron con versiones contradictorias, diciendo que se trataba de una planta tratadora de aguas negras e incluso que sería una hidroeléctrica, cuando en esa región no hay agua. Finalmente, se admitió que ahí se construían dos termoeléctricas.
Pero la CFE se reunió con los pobladores de Huexca hasta mayo de 2012, cuando evadió responder sus preguntas sobre la naturaleza de las obras. En un reportaje especial para Proceso, Arturo Rodríguez García narra un episodio sobre el trato dispensado por la paraestatal a los ciudadanos: “El 13 de mayo el gobierno estatal y la paraestatal pusieron sobre la mesa 12 carpetas y les dieron dos horas para leerlas. Cuando empezaron a cuestionar a los funcionarios, inesperadamente hubo un apagón. Al regresar la electricidad, las carpetas habían desaparecido, al igual que los funcionarios”.
Tiempo después los pobladores de Huexca se enterarían de que el proyecto al que se enfrentaban se remontaba al sexenio de Vicente Fox (2000-2006), cuando ejidatarios de Tlaxcala frenaron la construcción de un gasoducto que pasaría por su comunidad. En Atlixco, Puebla, se llegó a secuestrar a topógrafos y geólogos enviados por la CFE, exigiéndoles el compromiso de la cancelación de las obras. Esto fue en 2004.
Ya con Felipe Calderón en la Presidencia, el megaproyecto sería relanzado como Proyecto Integral Morelos, incluyendo la construcción de las termoeléctricas, un acueducto para alimentarlas –una termoeléctrica puede consumir más agua por día que toda la población de la Ciudad de México– y un gasoducto que atravesaría Morelos, Puebla y Tlaxcala, con una segunda etapa proyectada hacia el Estado de México y Querétaro.
En palabras de Juan Carlos Flores, miembro del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala, la oposición al Proyecto Integral Morelos se debe a que más de 60 comunidades serían directamente afectadas por el gasoducto, cuyo trazo pasa por sus tierras a las faldas del volcán Popocatépetl, además de que un millón de personas son potenciales víctimas del gasoducto en caso de erupción o temblor. También señala que en algunos tramos el gasoducto pasaría a 50 metros de las poblaciones, cuando el estudio de impacto ambiental indica que la distancia debe ser de entre 500 y 1000 metros.
Aunque la CFE gestiona el proyecto, su construcción y operación se encuentra concesionada a la trasnacional italiana Bonatti y a las españolas Elecnor, Abengoa y Enagas. En octubre de 2012, Rodríguez García reportó que las termoeléctricas y el gasoducto serían encargadas a la constructora español OHL, la misma que pretendía construir un aeropuerto en San Salvador Atenco y la cual recibió de Marcelo Ebrard la concesión para el segundo piso del periférico en la Ciudad de México.
Cuando se descubrió la implicación de empresas extranjeras en la construcción, fue como volver a la época en que los mexicanos fueron esclavizados, poco a poco, con la llegada de los españoles, perdiendo sus pertenencias y recursos, recibiendo ingresos de mano de obra barata por actividades arduas y pesadas, todo a cambio de malos tratos y por cosas tan insignificantes, que en la ignorancia de aquel entonces no supieron identificar – Proyecto Huexca.
A partir de las evasivas de la CFE a informar a la población, a mediados de 2012 comenzó a conformarse una resistencia contra el Proyecto Integral Morelos (PMI), con una creciente unidad entre los pobladores de los tres estados afectados por el megaproyecto. Pese a que hoy en día la construcción de las termoeléctricas en Huexca avanza resguardada por elementos de las fuerzas policíacas, los pobladores han tenido un éxito parcial al retrasar las obras, cuya primera etapa debía estar concluida y operando a mediados de 2013.
Con información de SubVersiones, Proceso, Cencos y Justicia a los Pueblos del Popocatépetl.
Foto: SubVersiones


