Mancera, doctor… en ineptitud e ineficacia y pseudoizquierdista*

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Por Álvaro Cepeda Neri

*Opinión

(03 de mayo, 2014).- Presa de la violencia sangrienta: homicidios mañana, tarde y noche, la capital del Estado Federal, la ciudad de México que es el Distrito Federal, sede de los Poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos es, simultáneamente, otro Michoacán, por lo que hace a secuestros, asaltos, desapariciones y agresiones a periodistas (Informe de Artículo 19, cuyo resumen se publicó en Reforma: 19/III/14); feminicidios, violaciones sexuales, corrupción administrativa, Delegados incapaces y ladrones; camellones como trampas mortales para niños, si llegan a cruzar los arroyo vehiculares, y para adolescentes y adultos que concurren a las instalaciones para ejercicios deportivos y sobre todo para los que se animan a correr bombardeados por la quema de combustibles (gasolina y gas), que hacen de esos camellones nuevas cámaras de gases neonazis de Mancera y los Delegados que tuvieron esa ocurrencia mortal. Además, el chuchismo pseudoizquierdista (de Zambrano y Ortega, quienes junto con José Nelson Murat Casab, copiaron los Acuerdos de la Moncloa para redactar el “Pacto por México” que resultó ser el “Pacto por Peña”), con una pata dentro de los intereses curruptísimos de Marcelo Ebrard y otra con Mancera, han inspirado, pues, el izquierdismo de Rosario Robles y sus pillerías con Carlos ahumada –el “che” de las transas– rematando con ese par de abusivos Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Ebrard eligió a Mancera, su entonces Procurador defeño, porque pensó que el sumiso y servil “doctor” era manejable. Ebrard quería un títere y cómplice, sin dudar que Mancera ambicionaba ser más que un Jefe de Gobierno, y ya tras el paseo que le dio Peña Nieto por Palacio Nacional, se le despertaron las ganas de ser candidato presidencial del PRD; por esto buscó alianza con Cuauhtémoc Cárdenas y su hijo Lázaro, tejiendo su telaraña de intereses políticos. Mancera fue una “mosquita muerta” y se ganó la sucesión de Ebrard, y montado en la racha perredista en la capital del país, logró triunfar en elecciones que ya marcaron la decadencia del PRD, pues éste con sus tribus se enfila a lo que es una probable derrota si el PRI y sus comparsas postulan a Juan Ramón de la Fuente. E incluso el PAN con un candidato o candidata de entre sus cuadros –que es como buscar un alfiler en un pajar–, pueden darles más que un susto a los perredistas que han cometido toda clase de corruptelas, abusos e incumplimiento de sus obligaciones, que lo han puesto en grave riesgo en las urnas.

El “doctor” Mancera ha sido ineficaz administrativamente. Y ha echado por la borda, si es que aprendió algo a su paso como Procurador, ya que la violencia en la ciudad, con toda clase de delitos, está en manos de ladrones, abusadores de indígenas, policías de Mancera reprimiendo manifestaciones, encarcelando desempleados de la informalidad y cárteles del narcotráfico, desplazados de Michoacán, Estado de México, Morelos, Guerrero y Sinaloa, en los términos de “una colonia de gángsters implantada en esta ciudad con su supergobierno de facto, al cual la población ha de rendir tributo o el terror, el rapto y el asesinato” son la respuesta, como plantea Hans Magnus Enzensberger, en su ensayo: “La balada de Al Capone: mafia y capitalismo.

Y ante esto ya irrumpen las autodefensas que niega el “doctor” Mancera, para enfrentarse a los sicarios de las delincuencias. Todo lo anterior en un cuadro demagógico del izquierdismo de Mancera inspirado en el “chuchismo” de Jesús Zambrano y Jesús Ortega que lo mismo sirven a Ebrard que al peñismo, para sacar sobornos a diestra y siniestra. Hay, pues, ineptitud e ineficacia. La capital del país está sitiada por la violencia sangrienta, debido a que Mancera y su grupo han resultado incompetentes. Y encubrieron el desastre de la Línea 12 del Metro que estuvo a punto de convertirse en la tumba de más de 400 mil usuarios, por la corrupción de la administración de Ebrard y el silencio cómplice de Mancera, quienes en un ajuste de cuentas político se responsabilizan mutuamente para tratar de escaparse al amparo de la impunidad.

Doctor en… ineficacia e ineptitud, Miguel Ángel Mancera es la versión de Marcelo Ebrard, perredistas del “chuchismo”, que sumieron a la ciudad de México en la versión veracruzana de Duarte, morelense de Graco, mexiquense de Eruviel, guerrerense del troglodita Ángel Aguirre Rivero. El Distrito Federal es una olla de presión social y el militarismo con la policía federal y los marinos, que ya lleva tiempo actuando solapadamente, tendrá que tomar la ciudad que alberga a los poderes federales y es el cruce de caminos comerciales, políticos, empresariales, bancarios, del país.

La corrupción con el “doctor” Mancera ha aumentado para superar ese legado de peculados al interior de los cargos medios y superiores, que empiezan en las bases policiacas, en las ventanillas para trámites y en las Delegaciones políticas, auténticas cuevas de “Alí Babá y los 40”… delegados, empezando por Mauricio Toledo, donde se trafica a la luz del día. Mancera enterrará a lo que queda del PRD, después de los atracos de Rosario Robles y Marcelo Ebrard, ya que está poniendo su cuota de incapaz e ineficiente y no es un político de izquierdas. Hay una pobreza aterradora en la ciudad. No hay empleo. El transporte público no funciona conforme a las necesidades y demandas de los usuarios. El “doctor” Mancera ignora que “Si se está viviendo (sobreviviendo) en circunstancias lamentables, entonces se tiene a un gobernante injusto, brutal o estúpido”, como escribe Isaiah Berlin en sus ensayos sobre los ineficaces e ineptos (La traición de la libertad. Seis enemigos de la libertad humana). Y al combatir, desde el uno de diciembre de 2012 las protestas y tenerlas sitiadas hasta la fecha, es un traidor a las libertades democráticas y republicanas.

 

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