Valentina Pérez Botero / @vpbotero3_0
(21 de agosto, 2013).- La búsqueda de alternativas viables –económica y ecológicamente– al petróleo, llevó a que los gobiernos enfrentaran la obligación de surtir la materia prima para el biotetanol con el mismo elemento que satisface la necesidad humana de alimentarse a: la comida.
Científicos mexicanos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) trabajan para aprovechar los desechos agrícolas de los procesos del tequila –el agave–, y de la industria azucarera –la caña de azúcar– a través de microorganismos para generar etanol que sirva como combustible.
Aunque la investigación parte de hallazgos que llevan dos décadas trabajándose en el mundo científico, el avance del equipo mexicano es “el estudio y obtención de nuevos microorganismos más eficaces” de acuerdo con Teresa Ponce Loyola, titular de la investigación.
La clave de lo desarrollado en el Cinvestav es que los microorganismos necesarios para activar los procesos de conversión de desechos –hasta, finalmente, los tipos de alcohol– que pueden utilizarse no necesitan de condiciones externas específicas por lo que su costo de producción puede ser muy bajo.
Aunque es un avance para México, el prototipo aún no se encuentra listo para su producción comercial, pues como lo apunta Ponce Loyola “Los microorganismos generados tienen los estándares de calidad, pero no se ha escalado su producción a nivel industrial, por lo que aún faltan realizar pruebas para realizar alguna transferencia empresarial”.


