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Miembros de la Caravana Migrante se encuentran en momento decisivo, algunos optan por el plan B: quedarse en Tijuana

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Actualmente son alrededor de 3 mil migrantes de América Central los que aún permanecen en la frontera de los Estados Unidos con la esperanza de buscar asilo en Norteamérica para huir de la pobreza y violencia de sus países de origen.

El viaje de más de dos semanas integrado por seis mil migrantes, concluyó en Tijuana a medidados de noviembre. Durante semanas, se encontraron en un complejo deportivo municipal convertido en refugio, en donde los alimentos eran escasos y las enfermedades respiratorias comenzaron a propagarse.

Los que aún guardaban esperanzas de que Trump podría conmoverse ante la situación, se dieron cuenta de la realidad hace una semana, cuando  tras su marcha pacifica, fueron repelidos por guardas fronterizos de Estados Unidos que lanzaron gas lacrimógenos. Días después la tormenta llegó a la ciudad lo que convirtió al complejo deportivo en un pantano y aumentó así los problemas que enfrentan los migrantes.

Ante estos sucesos los migrantes frustrados comenzaron a reevaluar sus opciones, algunos se han dado por vencidos y aceptaron ser repartidos voluntariamente en sus países de origen.

Muchos otros han decidido que la mejor decisión es aceptar la oferta del gobierno mexicano de brindarles visas humanitarias de un año que les permitirán quedarse y trabajar en México, lo que incluso representa un tiempo de espera para que puedan intentar regresar a Estados Unidos.

Otros sin embargo consideran que la mejor opción es cruzar la frontera de forma ilegal, algunos buscando rutas clandestinas, contratar polleros que les muestren puntos ciegos y que los guíen por medio de estos, aunque pocos tienen los recursos para pagar por ello.

Durante las últimas noches, otros migrantes de las caravanas han realizado viajes sin guías a la porción occidental de la frontera, en donde la alta valla fronteriza metálica pasa a través de colinas soleadas y a lo largo de comunidades residenciales en el oeste de Tijuana para emerger en la playa y sumergirse en el océano Pacífico.

Algunos se han lanzado a las aguas frías del océano y han intentado nadar alrededor de la valla a Estados Unidos, solo para ser sacados por las autoridades.

Existe otro grupo de migrantes que no tiene idea de lo que están haciendo, se encuentran entre rumores y desinformación de las  leyes migratorias estadounidense y mexicana, así como sus derechos y opciones. Al estar cerca de la frontera, todo lo que pueden ver es territorio estadounidense a través de los agujeros de la valla metálica y las oportunidades que parece prometerles.

“Vamos a intentarlo porque para eso hemos venido aquí, por el sueño americano. Todos queremos estar allí”, dijo uno de los migrantes, Leonardo Josué Castañeda Vega.

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