(29 de julio, 2014).- El impacto que provocó la muerte del menor de edad José Luis Alberto Tehuatlie, en San Bernardino Chalchihuapan el pasado 9 de julio, en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y policías, se debió a un proyectil de goma que pudo haber contenido gas CS, también conocido como Código Azul, declaró uno de los policías presentes aquel día, en entrevista con el medio Intolerancia Diario.
Los calibres en los que se encuentran estos proyectiles son de .380 y .40 milímetros, uno de ellos disparado por un arma identificada como escopeta federal; conforme a las declaraciones de los habitantes y diversos medios locales, los policías que detonaron el 9 de julio las armas, hicieron caso omiso o nadie les dijo cómo utilizarlas, disparando al piso o a una pared para detonarlas, sino que buscaron dispersar a los manifestantes apuntando directamente hacia ellos.
“Muchos de los policías que fueron ‘acarreados’, son de la Acreditable, que carecen de experiencia para este tipo de enfrentamientos, otros fueron sacados de las guardias; no había un grupo especializado como tal para disolver alguna marcha o manifestación. Hubo negligencia por parte de los bandos”, señaló el elemento policial, miembro de la Policía Estatal de Puebla, especializado en atención a casos de crisis como secuestros, enfrentamientos armados o con multitudes.
De acuerdo al elemento que pidió el anonimato, los policías presentes no tenían preparación como granaderos y por lo mismo no manipularon de manera correcta las granadas y proyectiles con gas lacrimógeno.
Los medios registraron aquel día la “estampida” de policías, provocada a decir del policía, por una granada Código Azul que detonó en medio del grupo de los policías, sin saber si fue por accidente o porque el arma estaba caduca, provocando que al esparcirse el químico de acetona y cloro que contiene el gas, éstos sintieran asfixia, ardor en ojos y garganta.
Al romper la formación, narró, unos corrieron y otros saltaron el puente para aspirar aire fresco, situación que hizo pensar a la población que iban a ir detrás de ellos a “cazarlos”, motivando la confrontación, en donde el menor de edad resultó herido tras uno de los impactos del mal uso de las armas.
Desde años atrás, explicó el policía, éstos cuentan con proyectiles y granadas Código Azul además del “OP” y “OC”, el primero de origen brasileño y el segundo estadounidense, que contiene extracto de venas de chile, que junto con el primero, narró, provoca asfixia, ardor de ojos y garganta.
“Los proyectiles que tenemos ya están caducos, las gomas que tienen en la punta y que deberían ser sensibles para detonar al momento del impacto están extremadamente duras, muchas ya ni detonan y sólo sirven como golpe de contundencia”, señaló.
Con ello, suman más evidencias de que el régimen de Rafael Moreno Valle utilizó distintos proyectiles contrario a las declaraciones gubernamentales que lo niegan, incluso, el elemento policial describió que los proyectiles cuentan en la punta con una goma cilíndrica, que al interior del mismo se vuelve como un cono, todo de plástico, en su interior contiene el gas encargado de lanzarlo contra un blanco firme, es decir, el piso o una pared, que permiten que éste detone, contrario a lo que ocurrió el pasado 9 de julio.


