Emilio Álvarez Icaza, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), condenó la actuación de algunos Estados, los cuales, no ponen atención a los derechos de sus ciudadanos. El funcionario evidenció la actitud de darle prioridad a los asuntos exteriores en detrimento de la atención a las víctimas de violaciones a los derechos humanos del país propio.
La próxima semana se debatirá la reforma de la CIDH dentro del marco de la Asam Asamblea General Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA). Álvarez Icaza indicó que dicha reforma no debe considerarse como un fin en sí misma, sino como un mecanismo que colabore a garantizar el respeto a los derechos humanos en todo el continente.
Se cuestionó al ombudsman sobre la abundancia en el otorgamiento de medidas cautelares, las cuales, son consideradas por algunos países como excesivas. Sin embargo, Álvarez Icaza señaló que se trata de algo razonable si se considera que en 2012 la CIDH sólo otorgó el 10 porciento de las solicitudes que recibió. Si bien los 448 requerimientos de medidas cautelares es el más alto de su historia, no se trata de haberlas aceptado indiscriminadamente. Esto no implica que no hay procedimientos que corregir, agregó.
Las medidas cautelares son “instrumentos para responder a situaciones de emergencia y gravedad, [que] en muchas ocasiones han significado salvar vidas o detener afectaciones a los derechos”, por lo que no deben considerarse como algo intrascendente, señaló.
El funcionario añadió que el financiamiento que recibe es la mitad de lo que realmente requiere, lo cual, limita sus posibilidades de acción. Con esta restricción, se tiene la mitad del personal que se requiere, específicamente en el área de apoyo legal. No obstante, la CIDH ha buscado generar mecanismos incluyentes, que abarquen a la sociedad civil y organismos internacionales.


